Coco



Título original:
Coco
Duración: 1hr 49mins
País:
 Estados Unidos
Año: 2017
Directores: Lee UnkrichAdrian Molina
Guión: Adrian MolinaMatthew Aldrich
Género: Animación. Fantasía. Drama. Comedia.

Mi puntuación:  7 / 10
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Trailer (versión española):

Miguel es un niño mexicano al que le encanta la música y que sabe que tiene un don natural para tocar la guitarra. Esto hace que se enfrente a su familia, que no solo le prohíbe tocar sino que además impide que en su casa se escuche cualquier tipo de canción, debido a que hace muchos años el padre de su bisabuela Coco la abandonó sin miramientos para dedicarse a su sueño de ser músico. La tensión llega a tal punto que tras una gran discusión con su abuela, quien lidera la “cruzada antimusical” de la familia, poco antes de celebrar el Día de Muertos decide escapar de casa. Pero en su huida, tras una serie de casualidades, acabará en la “Tierra de los Muertos”, donde se encontrará con algunos de sus antepasados y con su gran ídolo musical, el guitarrista y cantante Ernesto de la Cruz.

Si en la entrada anterior comentaba que una de las cuestiones que aborda El autor es la incapacidad de asumir y aceptar tu falta de habilidad pese a que sea algo evidente tanto para tus conocidos como para ti mismo, Coco habla casi de lo contrario, de cómo a veces los tuyos (en este caso la familia) puede frenar tu talento a base de prohibiciones o de insistirte en qué camino es el que has de seguir o cuál sería el más adecuado para ti, sin tener en cuenta tu vocación o tus gustos.

Es comprensible que cualquier progenitor del mundo quiera que su hijo tenga la mayor estabilidad posible en su futuro y que, por tanto, el hecho de que desde pequeño se oriente a actividades más “inseguras” como la música (o cualquier otro tipo de arte, por extensión) sea vista con escepticismo por muchos de ellos. Pero de ahí a cerrarse absolutamente en banda a que los pequeños se expresen y tomen sus propias decisiones poco a poco, como hace sobre todo la abuela del protagonista, hay un mundo. Y ese es el primer mensaje evidente que nos lanza la película, tanto a los niños como, sobre todo, a los padres que vean el filme, porque es algo que cada vez se da más a menudo en esta época donde imperan la competitividad, el éxito y la apariencia (lamentablemente parece que no es lo mismo “presumir” de un hijo banquero que de un hijo escritor, por ejemplo).

Por otra parte, Coco también acerca al público infantil, de forma sencilla y nada traumática pero sin restarle seriedad ni importancia, el asunto de la muerte. Se centra especialmente en la importancia de recordar a los seres queridos que nos han dejado, ya que mientras nos acordemos de ellos le estaremos dando sentido a su vida. Me parece muy gráfica y acertada la metáfora que expone la película de que, cuando ni una sola persona del “Mundo de los Vivos” recuerda a alguien que haya fallecido, este deja también “la Tierra de los Muertos” para desaparecer completamente, algo así como si muriera dos veces y esa fuera la definitiva. Creo que es lo que más me ha gustado del filme porque comparto totalmente esa visión de que el valor de nuestra vida tiene mucho que ver con la marca y el recuerdo que dejemos en quienes nos rodean.

Sin embargo, pese a esos buenos mensajes que lanza (especialmente a los niños), la aventura de Miguel no es excesivamente original en cuanto a su desarrollo, siendo muy predecible qué es lo que va a pasar y cómo se va a ir resolviendo todo. Incluso el gran giro que desenmascara al villano del filme es bastante fácil de adivinar, al menos para el público adulto. Quizás por ello, y porque tampoco es muy graciosa ni ingeniosa en ningún momento (¡qué malacostumbrado me tiene Pixar a que sus historias sean casi siempre ocurrentes, divertidas e inteligentes!), no he llegado a implicarme nunca del todo en la película, me he distraído en un buen puñado de ocasiones y solo me ha conmovido un poco en algunos momentos en los que aparece la ancianísima y entrañable bisabuela afectada de alzheimer, cuando por los temas que aborda podrían haber sido muchas más las escenas que emocionasen de verdad.

Visualmente, eso sí, es un producto fantástico, con un diseño de personajes sublime sobre todo en la “Tierra de los Muertos” (las mayores sonrisas que he esbozado se deben a los gags visuales de algunos de esos esqueletos que juegan con sus propios huesos, como Héctor) y sonoramente también es prácticamente impecable, tanto por las canciones de Ernesto de la Cruz y otros personajes como por las instrumentales de Michael Giacchino. Porque, como era de esperar, la música es fundamental en la película. No solo para defender ese mensaje de luchar por tus sueños si sabes que tienes la capacidad de conseguirlos, sino también reivindicando su importancia “terapéutica” o “curativa” en las personas (algo en mi opinión incuestionable), ya que la música no solo nos sirve para expresar sentimientos y emociones sino que además puede traernos recuerdos concretos de algunos momentos vividos hace tiempo y así poder volver a vivirlos nuevamente (aunque esto se muestre de forma demasiado obvia y poco sutil mediante la canción principal del filme llamada, como no podría ser de otra forma, Recuérdame).

Coco entretiene y se ve con agrado, pero sinceramente esperaba más, sobre todo viendo las grandes críticas profesionales que ha recibido y las excelentes valoraciones de los cinéfilos que votan en IMDb (un 8,9 mientras escribo) o FilmAffinity (un 8,4). Me da la impresión de que el hecho de estar ambientada en México también la favorece bastante y hace que su valoración general esté un poco “hinchada”, no solo en los países de habla hispana sino también en Estados Unidos, donde seguro que toda la “parafernalia” del Día de Muertos, los mariachis, etc. también ha gustado mucho pese a que en realidad sea más un mero adorno visual que otra cosa. Es buena, pero no me parece de lo mejor que ha hecho Pixar.

El resto del mundo obedece las reglas,
yo obedezco a mi corazón.

 

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