Blade Runner 2049


Título original: 
Blade Runner 2049
Duración: 2hrs 43mins
País: Estados Unidos
Año: 2017
Director: Denis Villeneuve
Guión:  Hampton FancherMichael Green
Reparto: Ryan GoslingAna de ArmasHarrison FordSylvia HoeksJared LetoRobin WrightCarla JuriMackenzie DavisHiam AbbassDave BautistaLennie JamesEdward James OlmosTómas LemarquisBarkhad AbdiWood HarrisSean Young
Género: Ciencia ficción. Thriller.
Mi puntuación:  7 / 10

Tráiler (en versión original subtitulada):

Año 2049. Han pasado 30 años desde que el blade runner Rick Deckard (Harrison Ford) se encargase de retirar (es decir, ejecutar) a los últimos androides Nexus-6, o replicantes, que se habían rebelado contra sus creadores, para acto seguido desaparecer del mapa sin dejar rastro con una de ellos llamada Rachael (Sean Young). Actualmente la labor de blade runner ya no la desempeñan los humanos sino unos nuevos androides al servicio de la policía de Los Ángeles, cuyo trabajo consiste en retirar a los modelos de replicantes más antiguos. En una de estas misiones, un blade runner llamado K (Ryan Gosling) encuentra una caja enterrada con los huesos de una replicante femenina y, tras analizarlos, descubre que esta murió por complicaciones de una cesárea. Es decir, que la replicante estuvo embarazada y pudo reproducirse, un hecho que contradice todo lo que se había creído hasta ese momento acerca de la naturaleza de los androides y que, de trascender públicamente a la sociedad, podría desencadenar el caos y desembocar en una nueva guerra entre humanos y replicantes.

Lo primero que salta a la vista, nunca mejor dicho, es que esta continuación de Blade Runner es estéticamente clavada a la película original: la eterna lluvia, los planos de esa inabarcable ciudad de Los Ángeles en la que se amontonan millones de personas en edificios idénticos hasta el hastío, la atmósfera decadente, la oscura ambientación, su contraste con los paisajes apocalípticos teñidos de naranja de una arrasada Las Vegas, etc. Esto hace que sea un producto visualmente muy atractivo, fruto de la elegante dirección de Denis Villeneuve y de la excelente labor de fotografía de Roger Deakins, quien con toda probabilidad recibirá este año su decimocuarta nominación al Oscar en esa categoría y no sería raro que por fin lo ganase gracias a este trabajo. Pero el espectáculo no es solo visual, sonoramente la cinta también raya a un gran nivel pese que haya quienes han criticado a Hans Zimmer por realizar unas composiciones demasiado parecidas a las que creó Vangelis para la película del 82.

Otro de sus puntos fuertes, que gustará sobre todo a los montones de fans que tiene la primera Blade Runner, es que las historias de ambas entregas están perfectamente conectadas a pesar del tiempo que transcurre entre ellas, ya sea a través de acertadas referencias a los hechos que acontecieron en aquella o con las (breves) reapariciones de algunos de sus personajes como Gaff (Edward James Olmos), el blade runner que hacía origamis, la ya mentada Rachael con la que se fugaba Deckard y, cómo no, el propio protagonista al que interpretó Harrison Ford. La presencia del veterano actor en esta secuela no es muy extensa, pero sí lo suficiente como para demostrar que tiene mucho más carisma que un Ryan Gosling tan poco expresivo como casi siempre (lo de La La Land fue una excepción al parecer, porque desde Drive parece estar interpretando a un mismo e impávido personaje en diferentes versiones). Y aunque este tipo de perfil encaje con el personaje de K, sigo lejos de ver en él a ese excelente intérprete al que tantos (y sobre todo tantas) aclaman. Eso sí, las escenas que ambos comparten son de lo mejor de la película. En cuanto al elenco de secundarios que les acompañan, destacaría la agradable sorpresa de una Ana de Armas que me ha convencido mucho más de lo que esperaba a priori en el rol de la novia holográfica del nuevo protagonista (prejuicios que tiene uno viendo la trayectoria de esta joven cubana que se hizo famosa en España al participar en proyectos tan prescindibles -por no decir cosas peores- como Mentiras y gordas, Por un puñado de besos o la serie El internado).

Pero también veo varios problemas en esta película. Alguno en realidad es tan poco relevante como el hecho de que no tenga la originalidad “tecnológica”, por así decirlo, que contenía la primera entrega. Sí, muestra algunos gadgets futuristas muy llamativos, pero son más estéticos y fruto del avance de los efectos especiales que de otra cosa. Aunque hay que reconocer que, a pesar de que esas virguerías visuales muchas veces no dejen de ser un mero adorno, también nos ofrecen alguna escena tan sorprendente como aquella en la que se entremezclan y superponen los “cuerpos” de dos mujeres, una real y otra virtual.

Por otra parte, también se ha perdido el indudable lirismo que tenía aquella, con frases tan inolvidables como las del monólogo del replicante Roy al que daba vida Rutger Hauer («…todos esos momentos se perderán como lágrimas en la lluvia…») o secuencias oníricas como la del unicornio que se introdujo en el montaje del director y que en apenas unos segundos cuestionaba toda la esencia vital del mencionado Deckard. Aquí las reflexiones acerca del alma, los recuerdos, los sentimientos o la frustración de estos androides al saberse “fabricados” y no “nacidos” también están ahí, pero expuestas de forma mucho más simple y sin tanta profundidad ni doblez. Además, en esta ocasión desde la primera escena sabemos que K es un replicante, aunque luego los guionistas intenten enredar esta cuestión sin mucho éxito (al menos a mí el supuesto gran giro del filme en relación a esto me ha parecido bastante obvio; quizás no me haya explicado muy bien porque no quiero entrar en spoilers, pero quien haya visto el filme sabrá a qué me refiero).

Aunque, siendo justo, esos solo son “puntos flojos” si los comparamos con la película original. Mucho peor es el gran problema de la propia cinta, sin pensar en cómo era su precedente. Me refiero, cómo no, a su larguísima duración. Tras una buena escena de presentación que capta fácilmente el interés del público, a la que sigue el no menos interesante descubrimiento del embarazo del androide y todo lo que podría suponer si fuese de conocimiento público, la película entra en una dinámica demasiado lenta en la que los minutos pasan pero la trama apenas avanza, siendo casi inevitable soltar algún que otro bostezo y desengancharse un poco de la historia. Además, en ese tramo hay personajes con bastante presencia en pantalla pero que en realidad tienen poca relevancia de cara a la resolución de la trama, como por ejemplo la jefa de policía a la que interpreta Robin Wright, mientras que otros que deberían ser claves, como el propio villano (Jared Leto), apenas aparecen en un puñado de escenas contadas. Así que por todo ello, más el hecho de que las escenas de acción se cuenten con los dedos de una mano (aunque en la original también eran escasas), termina dando la sensación de que hay demasiado metraje para una historia que en realidad es bastante simple y de que el guión no está a la altura del resto de apartados de la cinta. De hecho, al terminar el filme casi podemos afirmar que lo que sería la “macrohistoria”, o el marco global en el que transcurre la trama, apenas se ha alterado a pesar de los acontecimientos que hemos visto.

En definitiva, la sensación que me ha dejado es la de que tiene mucho más envoltorio que contenido. Pero como el envoltorio es tan atractivo y el contenido mejora bastante en el último tramo del filme, en el que por fin hay algo de tensión real (más o menos desde que nuestro protagonista llega a una espectacular Las Vegas desolada), la verdad es que el sabor de boca que me ha dejado es más bueno que malo. Aunque obviamente me esperaba más, sobre todo desde que se supo que su director sería Denis Villeneuve, capaz de realizar películas tan recomendables como Prisioneros o La llegada, entre otras. Bien es cierto que dirigir la secuela de una película tan relevante y aclamada no debe ser una tarea fácil en absoluto, y aun así ha logrado salir airoso… aunque solo a medias.

El dolor te recuerda que la felicidad que sentiste fue real.

2 espectadores han dejado su opinión

  • JUAN ANTONIO LÓPEZ GRACIA

    Larga, larga, exesivamente larga, sin otro recurso que deleitarse con musica e imagenes espectaculares eso si de la ciudad, el guion en si de mediocre a malo

    • Tanto como guión malo no diría yo, pero sí que es bastante simple y no da para tantos minutos de metraje, por eso a la mayoría de la gente le va a parecer una película excesivamente larga, como bien dices.
      Saludos y gracias por comentar! 😉

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