Kingsman: El Círculo de Oro


Título original: Kingsman: The Golden Circle
Duración: 2hrs 21mins
País: Reino Unido
Año: 2017
Director: Matthew Vaughn
Guión: Matthew VaughnJane Goldman
Reparto: Taron EgertonColin FirthMark StrongJulianne MoorePedro PascalHanna AlströmEdward HolcroftHalle BerryJeff BridgesChanning TatumElton JohnMichael GambonSophie CooksonEmily WatsonBruce GreenwoodThomas TurgoosePoppy DelevingneSamantha Womack
Género: Acción. Comedia negra. Thriller. Aventuras.
Mi puntuación:  7 / 10

Tráiler (en versión original subtitulada):

Algún tiempo después de que Eggsy (Taron Egerton) y otros agentes de Kingsman lograran salvar al mundo de la gran conspiración que estaba tramando el malvado Richmond Valentine, la sede de la agencia de espías británica es destruida por un misil en un ataque al que solo sobreviven el mentado Eggsy y su inteligente compañero Merlín (Mark Strong). Ambos comenzarán a buscar al responsable de la masacre en un viaje que les llevará hasta Estados Unidos, donde se encontrarán con los agentes de otra organización secreta similar a la suya llamada Statesman. Así, los miembros de las dos agencias deberán colaborar y confiar entre ellos para poder dar al traste con los planes de una nueva villana que se hace llamar Poppy (Julianne Moore) y que planea envenenar a millones de personas a través de las drogas de todo tipo que distribuye clandestinamente, para luego hacerse rica vendiéndoles el único antídoto que les podría salvar de una muerte lenta y horrible.

Si tuviese que destacar algo de esta secuela de la divertidísima Kingsman sería su capacidad para entretener al espectador, porque dura casi dos horas y media pero no se hace larga en absoluto. Al contrario, a mí se me pasó el tiempo volando con ella gracias a su trepidante ritmo, su espíritu “gamberro” e irreverente y su indudable aspecto de “cómic filmado”. No es algo que sorprenda viendo cómo fue la primera entrega, pero no por ello deja de ser algo que aplaudir.

Matthew Vaughn vuelve a encargarse de la dirección (por fortuna, ya que en la secuela de la muy recomendable Kick-Ass no lo hizo y el resultado fue decepcionante) demostrando, una vez más, su gran capacidad para orquestar escenas realmente vistosas en las que pasan montones de cosas a la vez y cargadas de detalles, con una fluidez absoluta. En ellas la cámara se mueve con gran tino, los efectos especiales no molestan ni saturan y todo da una sensación de naturalidad sorprendente. El mejor ejemplo es el de la “pelea” final en el restaurante de Poppy, que no llega al nivel del frenesí de la famosa escena de la iglesia de la primera entrega, pero que no tiene nada que envidiarle en cuanto a coreografía y espectáculo. Pero prácticamente todas las secuencias de acción son impecables, desde la persecución en coche inicial hasta las que transcurren en la nieve, y siempre están acompañadas de una acertada selección musical que las hace aún más potentes si cabe, tal como sucedía en la Kingsman original y como ya comenté más detalladamente en la entrada anterior.

Donde la película flojea un poco es en su guión, ya que a ratos da la sensación de no estar demasiado trabajado y resuelve algunas cuestiones de forma demasiado simple. Además de introducirnos a algún personaje que a priori parecía ser relevante por el tiempo que dedican a su presentación pero que a la postre no termina aportando nada, como el de Tequila (Channing Tatum), aunque tiene pinta de que en las más que posibles futuras entregas su rol sí será más relevante.

Por otra parte, también resulta menos original que la primera entrega y sus golpes de humor no alcanzan tan altas cotas como en aquella, principalmente porque al estar ante un Eggsy ya más maduro y conocedor de todo lo que es ser un espía, los sorprendentes artilugios que utilizan y demás, se pierde el divertido filón que suponía el hecho de ver a un joven pandillero de barrio descubriendo todo este mundo por primera vez.

En cuanto a su reparto, para compensar la salida del gran Samuel L. Jackson se ha incorporado a un buen puñado de rostros tan conocidos como los de los veteranos Jeff Bridges y Emily Watson, el televisivo Pedro Javier Peña Oberyn Pascal, la ¿desparecida? Halle Berry (X-Mens aparte, no recuerdo haberla visto en un filme desde hace años), el ya mencionado Channing Tatum o Julianne Moore, que interpreta a una villana que me ha dejado más bien frío, muy lejos del hilarante personaje que compuso el mentado Jackson en la primera película. Ah, y también veremos a un Elton John desatado en su faceta como ¿actor?, siendo capaz de alternar algunos momentos realmente ridículos con otros que, extrañamente, me han hecho reír a carcajadas. Aunque los mejores actores vuelven a ser los que “repiten”: Taron Egerton, que parece estar hecho a medida de Eggsy, Colin Firth, que reaparece por sorpresa (o no tanto, solo hay que ver los posters y trailers de la película) y, sobre todo, un Mark Strong que se gana el corazón del público en una emotiva escena en la que además se permite el lujo de mostrar el vozarrón que tiene para cantar.

Así que esta secuela me ha convencido bastante, me parece una buena y entretenidísima opción para ver en el cine estos días, especialmente si os gustó la primera entrega. De hecho, creo que sin las inevitables comparaciones con su precedente me habría parecido incluso un poco mejor, porque el listón estaba tan alto que era prácticamente imposible de alcanzar (creo que ya escribí en su día que Kinsgman es una película totalmente hecha “a mi medida” por su tipo de humor, su acción, su espectáculo, etc.). Y que, además, sorprendentemente ha logrado algo que no consiguió aquella, “emocionarme” en un par de escenas: la que comentaba antes de Merlín, el personaje de Mark Strong, y la de la reaparición “total” (por decirlo así sin spoilear a nadie) de Gallahad, al que interpreta Colin Firth. Buena muestra del cariño que les he cogido a estos tipos y sus divertidas peripecias, así que desde ya espero con ganas la casi segura tercera entrega de la ¿saga?

Los modales hacen al hombre.
Deja que te lo traduzca.

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