Rincones de cine: Sicilia

Seguro que al oír hablar de Sicilia casi todo el que no haya estado allí piensa en la mafia y en paisajes secos y campestres. Sin embargo, los que la hemos visitado también rememoramos sus playas, mares, montes, volcanes, ciudades agitadas y vivas, monumentos de diversas culturas, ruinas de tiempos lejanos, granitas, gelatos, cannolis, arancinis, pizzas y pasta de todo tipo (ya paro de hablar de comida porque merecería un post aparte).
Y luego está El Padrino, claro, porque mencionar Sicilia sin pensar en los Corleone es imposible. Pero como nosotros hicimos la ruta por la región en transporte público (viendo cómo conducen los lugareños y que apenas sufrimos retrasos en nuestros trenes o autobuses, fue todo un acierto no recurrir al habitual coche de alquiler), visitar la ciudad de origen de la ficticia familia estaba descartado por muy cinéfilo que sea yo, ya que no tiene ningún otro atractivo turístico. Además, en realidad ninguna de las escenas sicilianas de la saga de El Padrino se rodó allí, al parecer por problemas de inseguridad, así que Francis Ford Coppola eligió otras localidades como Savoca y Forza d’Agro para recrear dicha población. Por falta de tiempo tampoco pasamos por las localidades en las que se rodó otra de las películas más aclamadas del cine italiano, Cinema Paradiso de Giuseppe Tornatore, director siciliano mundialmente conocido sobre todo gracias a ese filme, pero aun así muchos de los lugares que visitamos en nuestra ruta también tienen algún tipo de relación con el séptimo arte, aunque no fuéramos pensando en ello. Ahí va mi repaso de los rincones que más me gustaron ordenados cronológicamente según los vimos en nuestra ruta:

Palermo:

La capital de la región de Sicilia no causa precisamente una buena impresión cuando se llega a ella por primera vez: el tráfico es absolutamente caótico por culpa tanto de los vehículos como de los peatones, hay decenas de bolsas de basura amontonadas alrededor de los contenedores y a lo largo de algunas calles, la mayoría de los edificios del centro tienen un aspecto viejísimo y destartalado, etc. Aunque una vez que te acostumbras a ello y paseas un rato por sus calles te puedes llevar sorpresas tan gratas como la de descubrir su impresionante Catedral, la Fontana Pretoria o la plaza de Quattro Canti, por poner algunos ejemplos. Sin olvidarnos del agradable ajetreo diario de su avenida principal, la Via Roma, que tras el cierre de sus numerosas tiendas al ponerse el sol da paso a una sorprendente inactividad nocturna. Pero la gente está ahí y no hay que alejarse mucho para encontrar en esa misma zona conocida como la Kalsa, que vendría a ser el centro histórico de Palermo, algún concierto gratuito en plazas como las de Santa Ana o Bellini (al menos los dos días que estuvimos, y eso que eran días de diario). Así que bajo su “dureza” inicial se esconde una ciudad con mucha vida y montones de cosas que ver y hacer.
En cuanto a su relación con el cine, al ser la quinta ciudad más poblada de Italia no sorprende que algunos de los directores más conocidos del país transalpino hayan rodado en ella algunas de sus películas más emblemáticas (o, al menos, partes de ellas). Como por ejemplo la mítica El gatopardo de Luchino Visconti, Salvatore Giuliano de Francesco RosiIl divo de Paolo Sorrentino, Johnny Palillo de Roberto Benigni o, la que seguramente sea mi película italiana favorita, La mejor juventud de Marco Tullio Giordana. Pero no solo ha sido escenario de filmes italianos, también de producciones internacionales como El talento de Mr. Ripley o, por supuesto, El Padrino III, cuya inolvidable y trágica penúltima escena transcurre en las escaleras del majestuoso Teatro Massimo.

Agrigento:

A unos 130 kilómetros al sur de la capital de la isla encontramos esta ciudad, capital de la provincia homónima, que en su día fue una de las más importantes de la Antigua Grecia. De hecho, en sus afueras se encuentra el conocido como ‘Valle de los Templos’, un conjunto arqueológico en el que se conservan “bien” (al menos, bastante mejor que la mayoría de los que he visto en la propia Grecia) varios templos entre los que destacan el de Juno, el de Heracles y, sobre todo, el de la Concordia (este sí que está conservado de maravilla).

Hasta donde sé, aquí no se ha rodado ninguna película. Pero en esta misma provincia, a apenas 16 kilómetros al sur de la ciudad, se encuentra la playa más espectacular de la isla: la Scala dei Turchi. Su nombre se debe, según parece, a que era un punto en el que solían desembarcar los piratas sarracenos en sus incursiones a la isla, y su rasgo más llamativo es el brillante color blanco que tienen las paredes de caliza del acantilado que la atraviesa, que contrasta con el azul turquesa del mar y que al estar escalonado es utilizado por montones de bañistas para tomar el sol en un marco incomparable. Y en ella sí que se han rodado escenas de, como mínimo, un largometraje (y me atrevería a apostar que también más de un anuncio televisivo, reportaje fotográfico de modelos o cosas por el estilo): Malèna, del ya mencionado Giuseppe Tornatore.

Siracusa:

En la costa sureste de la isla se encuentra la que fuera la ciudad griega más importante de Sicilia, en la que nació y murió Arquímedes. Es uno de los sitios en los que más turismo familiar (y adinerado) vimos, algo lógico porque pasear por las calles de la isla de Ortigia (la parte más antigua de la ciudad) es realmente agradable dada la cantidad de edificios interesantes que alberga, especialmente la Catedral y la Fuente de Artemisa.
Y esas mismas calles son las que recorría la escultural Monica Bellucci embelesando a todo hombre que se cruzase con ella en la ya nombrada Malèna de Tornatore.

Por cierto, a unos 35 kilómetros de allí se encuentra otra preciosa localidad llamada Noto, que tiene un centro histórico realmente bonito que se puede ver en todo su esplendor subiendo a la torre del campanario de la iglesia de San Carlo al Corso, tal como hacían Monica Vitti y Gabriele Ferzetti en La aventura de Michelangelo Antonioni.

Taormina:

En la costa noreste se encuentra esta pequeña localidad de poco más de 10.000 habitantes pero repleta de alojamientos de lujo para albergar a los turistas que visitan en masa sus calles más céntricas, con algunos edificios de aspecto medieval como la Catedral, y, sobre todo, su Teatro Griego. Y es que desde allí se puede obtener una de las mejores “postales” de Sicilia: tras el escenario y las gradas del teatro se alza imponente el Etna y a la vez se ven las azules aguas del mar Jónico. Aunque si queréis ser un poco más originales y tener una vista aún mejor del mar y de la ciudad en su conjunto podéis probar a subir a las ruinas de su castillo sarraceno, es una buena subida pero está escalonada y merece la pena.
Por otra parte, su relación con el cine no es poca puesto que cada año se celebra en el mencionado Teatro Griego un Festival por el que han desfilado actores de la talla de Robert de Niro, Marlon Brando, Audrey Hepburn o Elizabeth Taylor, entre muchos otros. Además, Woody Allen escogió este mismo escenario para rodar el inicio de Poderosa Afrodita, el francés Luc Besson grabó en esta localidad varias escenas de una de sus primeras películas, El gran azul, y su bonita estación de trenes apareció en El Padrino III (aunque en el filme hacía las veces de la estación de Bagheria).

Stromboli:

El plato fuerte del viaje era subir hasta la cima de un volcán que no solo se encuentra en activo si no que además produce pequeñas explosiones de lava cada 20 minutos aproximadamente. Se trata del Stromboli (en español Estrómboli, pero me gusta mucho más escrito en italiano), que se encuentra en una isla homónima de las Eolias, precisamente la que más alejada está de Sicilia, y que se dio a conocer por la famosa novela de Julio Verne Viaje al centro de la Tierra. La isla apenas cuenta con 400 habitantes repartidos entre sus tres pequeñas aldeas (no hay más espacio, el resto lo ocupa el volcán) pero recibe cada día a cientos de turistas dispuestos a escalar los 926 metros de altura que tiene la montaña para contemplar esas explosiones de lava desde su cima al anochecer. Está prohibido subir “por libre” así que hay que apuntarse a alguna de las excursiones guiadas en grupos de unas veinte personas que se ofrecen en varios puntos de la isla pero, por lo que vimos, todas eran prácticamente iguales así que nosotros elegimos Magmatrek por ser la más recomendada en diversos foros. Si bien es cierto que la altura no es muy elevada hay que tener en cuenta que se parte de prácticamente el nivel del mar y que la ascensión dura casi tres horas en las que la pendiente se va haciendo cada vez más pronunciada, aunque cualquiera que tenga una mínima buena forma física o que esté acostumbrado a andar mucho puede hacerla sin problemas, en mi opinión, pese a que los guías te lo “pinten” un poco más complicado cuando te inscribes (de hecho, uno bien curtido y veterano nos miró con cara mal disimulada de «¿A dónde irán estos domingueros?» al comentarle que no teníamos ninguna experiencia en trekking). He de confesar que esperaba pasar un poco más de “miedo” o inquietud escuchando “rugir” al volcán (algo así habíamos leído antes de ir) y oyendo sus explosiones cada poco tiempo, pero lo cierto es que nosotros solo las vimos y escuchamos en el tramo final de la subida. Aun así, es un verdadero espectáculo ver una puesta de sol sobre el mar desde la cumbre de una “montaña humeante” y poco después estar contemplando el rojo de la lava que salta de sus tres o cuatro cráteres, que se encuentran unos 100 metros por debajo de la cima, en contraste con el negro de la montaña, el mar y la noche, que además nos ofreció un cielo limpio de nubes y repleto de estrellas. Una imagen imborrable. El hecho de que estuviéramos decenas de personas en la cima le restaba un poco de encanto, pero aun así todos nos mantuvimos “embobados” mirando hacia abajo durante los 60 minutos que te dejan estar allí arriba aproximadamente. Después de ello, tocó un descenso vertiginoso y muy divertido en la oscuridad, con la única iluminación de las linternas de los excursionistas, en el que durante muchos minutos no tienes más que dejarte deslizar por la arena negra de la ladera, con cuidado eso sí de no llevarte por delante alguna de las numerosas piedras que hay en el camino.

Pero aparte del volcán, la isla también tiene su encanto. Es una especie de Santorini pero en plan rural y pequeñito, con bonitas casas blancas que contrastan con el mar y callejuelas estrechas por las que apenas entran motocicletas y motocarros (no hay coches ni otros vehículos grandes a motor en toda la isla) y que por las noches hay que recorrer linterna en mano puesto que no hay farolas. Solo nos faltó estar un rato al sol en sus playas volcánicas de fina arena negra y darnos un chapuzón en sus aguas para haber disfrutado al máximo de la tranquila isla.
Los que seguro que sí se bañaron en ellas fueron Roberto Rossellini e Ingrid Bergman. Allí rodaron ese duro drama que es Stromboli, tierra de Dios mientras vivían un romance de lo más escandaloso puesto que ambos estaban casados. Como curiosidades, comentar que la isla tiene una pequeña “casa-museo” de color rojo en homenaje a la película (algo que no deja de sorprenderme, porque sus habitantes no salían precisamente bien retratados en ella) y que en el filme se ve una erupción real que se produjo durante el rodaje. Pero aparte de este hay otros conocidos largometrajes que contienen escenas rodadas allí, como La mejor juventud o Querido diario, de Nanni Moretti.

Etna:

Y cierro la entrada con el Etna, el volcán en activo más alto de Europa, al que decidimos no subir por el tiempo que requería y porque, puesto a elegir volcán, preferimos el que a priori ofrecía un espectáculo más “diferente” (y acertamos). Aun así lo contemplamos varios días a lo lejos puesto que su imponente presencia se deja ver desde Catania, o al volar hacia o desde su aeropuerto, o en cualquier recorrido en tren que fuera por allí cerca hasta Taormina incluida, como ya comenté antes. Para el que quiera hacer el ascenso, creo que hasta cierta altura se puede caminar por él libremente pero a partir de ahí es necesario contratar una excursión o un guía. Otra alternativa para verlo de cerca sería utilizar el tren Circumetnea que va rodeando toda la montaña y parando en diversos pueblos, pero sus horarios no nos parecieron muy buenos.
Este famoso volcán quizás sea el mayor símbolo turístico de Sicilia, por lo que no es de extrañar que haya “aparecido” en películas como La Biblia de John Huston, Los cuentos de Canterbury de Pier Paolo Pasolini o, por citar un ejemplo más reciente, la última entrega de la segunda trilogía de Star Wars: La venganza de los Sith (la pelea entre Anakin y Obi Wan transcurre con las imágenes de una erupción real de este volcán como telón de fondo).

2 espectadores han dejado su opinión

  • Pedazo de viaje, mi parte favorita de Italia. Puestos a recomendar, creo que el protagonismo de Sicilia, de la tierra y su idiosincrasia, es particularmente significativo en ‘Salvatore Giuliano’. Me parece una obra emblemática del lugar. Luego, un cronista oficial, de vez en cuando adaptado al cine, puede ser Leonardo Sciascia. Y también me gustan bastante las obras de Pietro Germi ambientadas en la isla, desde la pionera mafiosa ‘En el nombre de la ley’ hasta sus guerras de sexos de ‘Divorcio a la italiana’ y ‘Seducida y abandonada’.

    • Muchas gracias por tus apuntes, eres una auténtica enciclopedia de cine. ‘Salvatore Giuliano’ la vi hace tiempo, aunque tengo ganas de volver a verla después del viaje, y de Pietro Germi no he visto ninguna. De hecho solo conocía el título de ‘Divorcio a la italiana’ y no sabía que estaba ambientado en esta zona, así que me las apunto para intentar verlas cuando saque un rato libre.
      Saludos!

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