Rey Arturo: La leyenda de Excalibur

Título original: King Arthur: Legend of the sword
Duración: 2hrs 6mins
País:
 Estados Unidos
Año: 2017
Director: Guy Ritchie
Guión: Guy RitchieJoby HaroldLionel Wigram
Reparto: Charlie HunnamJude LawAstrid Bergès-FrisbeyDjimon HounsouAidan GillenAnnabelle WallisEric BanaNeil MaskellBleu LandauKingsley Ben-AdirTom Wu, Geoff BellFreddie FoxCraig McGinlayMillie BradyPoppy DelevingneMichael McElhattonDavid Beckham
Género: Fantasía. Acción. Aventuras.
Mi puntuación:  4 / 10

Tráiler (en versión original subtitulada):

Casi tres meses después de su estreno en los cines del resto del mundo, aterrizó en nuestro país la nueva película de Guy Ritchie, en la que nos muestra su particular versión de la leyenda del Rey Arturo. Charlie Hunnam se mete en la piel del mítico héroe medieval, que en esta ocasión se nos presenta como una especie de jefe pandillero que se gana la vida trapicheando por los barrios bajos de la antigua Londres romana hasta que un buen día es obligado, como el resto de jóvenes de la ciudad, a intentar liberar una espada llamada Excalibur, algo que según la leyenda solo puede conseguir el legítimo heredero al trono británico. Ante el asombro de todos los presentes logra extraer el preciado acero de la roca en la que estaba encallado, ganándose así tanto la admiración del pueblo como la profunda enemistad del tirano que les gobierna ilegítimamente, Vortigern (Jude Law).

Lo primero que hay que tener bien claro antes de ver la película es que tiene muy poco que ver con las versiones del mito artúrico que ya hemos visto en tantas ocasiones en el cine, siendo en mi opinión Excalibur la mejor y más fiel a la idea que todos tenemos en mente sobre ese personaje legendario. Porque sí, en esta nueva versión el protagonista se llama Arturo, aparecen personajes como su padre Uther Pendragon, Sir Perceval, Sir Mordred o la Dama del Lago y hay una espada apresada en una roca y conocida como Excálibur; pero hasta ahí llegan los parecidos. Es decir, que podrían haber utilizado otros nombres para los personajes o la propia espada y la película se hubiera parecido prácticamente lo mismo a la leyenda del Rey Arturo. Aunque esto no implica de por sí que sea un mal filme, de hecho podría haber sido un buen producto a pesar de ser una adaptación tan libre, o al menos uno aceptable como lo fue la versión protagonizada por Clive Owen allá por 2004.

Pero no es el caso. Y eso que el arranque es más o menos entretenido y la primera hora de metraje logra mantener el interés del espectador. Destacaría especialmente la ágil presentación en la que en apenas un par de minutos conocemos perfectamente quién es Arturo, cómo se ha criado y cómo ha llegado a estar donde está, fruto de la gran labor de montaje que suele ser habitual en los filmes del realizador británico, tan efectista como efectiva.

Sin embargo, una vez puestas todas las fichas sobre el tablero y conocidos todos los “jugadores” y sus motivaciones, la película cae en picado siendo poco más que un batiburrillo de escenas de peleas y acción que suenan a mil veces vistas y que acaban desembocando en un duelo final entre el “bueno” y el “malo” en el que todos sabemos perfectamente lo que va a ocurrir. No hay originalidad en ningún aspecto, aparte de en la ya mencionada (y para mi desacertada) revisión de los legendarios personajes: estéticamente imita sin pudor escenas y decorados de El señor de los anillos, narrativamente parece que Ritchie intenta autoplagiar el ritmo y el tono que tan bien le funcionó en Snatch (pero sin el menor atisbo de la gracia y el ingenio que aquella tenía) y argumentalmente recuerda a… bueno, decenas y decenas de películas de acción de todo tipo que siguen esa pauta de mostrar a un grupo de intrépidos protagonistas enfrentándose a hordas de enemigos liderados por un temible villano, con imágenes absurdamente cargadas de efectos digitales e inevitables secuencias a cámara superlenta que rozan el ridículo.

Al menos la banda sonora de Daniel Pemberton sí que me ha gustado bastante, porque aunque sea tan efectista como el resto de elementos de la película al menos consigue dotar de algo de intensidad a las rutinarias y tópicas escenas de acción que vemos. El reparto me ha gustado menos, porque en realidad solo dos personajes están medianamente desarrollados como para poder valorarse en serio (me refiero, claro, a Arturo y Vortigern) y ninguno de los actores que los interpretan está a la altura. Charlie Hunnam tiene carisma y presencia, pero también tiene una serie de gestos y movimientos que repite en todos sus trabajos haga el papel que haga, lo cual hace imposible que “detrás” de Arturo no vea al motero Jax Teller que encumbró a este actor en esa gran serie que es Sons of Anarchy. Aunque mucho peor que él está Jude Law, sin chispa ni fuerza alguna y con un constante aspecto de desidia, algo tan sorprendente como decepcionante porque viene de bordar el papel del joven Papa en la recomendable serie dirigida por Paolo Sorrentino. El resto de actores no pasan de ser meros acompañantes e interpretan personajes muy esquemáticos.

A Guy Ritchie siempre le agradeceré que crease esa joya que para mí es Snatch, una película que habré visto más de una decena de veces y que me sigue haciendo reír como el primer día, además de otras películas bastante divertidas y cargadas de humor negro como RocknRolla o, sobre todo, Lock & stock. Pero ya lleva mucho tiempo lejos de ese nivel y no parece que vaya a recuperarlo en breve (miedo me da su versión de Aladdín con actores reales), así que al menos espero que no convierta a este Rey Arturo en otra saga más sin interés alguno, tal como ha hecho con su versión de Sherlock Holmes (tras una aceptable primera entrega aburrió soberanamente con la segunda y aun así va a realizar una tercera parte).

Que la gente te tema. Esa es la sensación más embriagadora que un hombre puede tener.

 

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