Dunkerque


Título original:
 Dunkirk
Duración: 1hr 47mins
País:
 Estados Unidos
Año: 2017
Director: Christopher Nolan
Guión: Christopher Nolan
Reparto: Fionn WhiteheadMark RylanceTom Glynn-CarneyBarry KeoghanTom HardyJack LowdenKenneth BranaghAneurin BarnardHarry StylesCillian MurphyJames D’ArcyMatthew MarshBrian VernelMichael FoxJochum ten Haaf 
Género: Bélico. Drama.
Mi puntuación:  9 / 10

Tráiler (en versión original subtitulada):

El aclamado Christopher Nolan se aleja de la ciencia ficción en su nuevo trabajo para narrarnos un acontecimiento histórico real, la ‘Operación Dinamo’ o evacuación de Dunkerque. En el año 1940, durante la II Guerra Mundial, en la playa de dicha ciudad francesa se concentraban varios cientos de miles de soldados franceses y británicos rodeados por el ejército alemán, a la espera de poder salir de allí por mar, pero el rescate era harto complicado debido al hostigamiento al que sometían a la costa los aviones alemanes y a la poca profundidad que tenían sus aguas, lo que hacía imposible que se acercaran a la playa los barcos británicos más voluminosos ni los que más potencia militar tenían. La desesperación de esos soldados por escapar de allí es mostrada en la película a través de tres subtramas distintas pero conectadas entre sí.

La primera de ellas se desarrolla en tierra firme, principalmente entre la playa y el espigón o rompeolas en torno al que se van apelotonando los soldados para lograr subirse a un barco que les saque de allí, mientras los Stuka alemanes aprovechan el blanco fácil que suponen para bombardearles sin piedad. Así, asistiremos a una estresante lucha por la supervivencia a toda costa, en la que la suerte y la astucia de cada soldado resultan vitales. Es imposible no involucrarse en todo este caos y no sufrir literalmente en algunas escenas en las que parece que no hay escapatoria posible para estos pobres hombres y que son un excelente reflejo de lo que es la desesperación más absoluta. Todo esto lo veremos desde una doble perspectiva: la de un soldado raso (al que interpreta el debutante Fionn Whitehead) y la del Comandante Bolton (Kenneth Branagh), que intenta organizar la evacuación de sus hombres sin perder los nervios mientras ve cómo mueren muchos de ellos.

La segunda subtrama transcurre en el mar, a bordo de una embarcación civil comandada por Mr. Dawson (Mark Rylance), a quien acompañan dos jóvenes muchachos ingleses (Tom Glynn-Carney y Barry Keoghan) sin formación militar alguna, rumbo a Dunkerque junto a numerosos barcos civiles más en respuesta al llamamiento realizado por el gobierno británico para que cruzaran el Canal de la Mancha y ayudasen a sus soldados a salir de Francia (por cierto, por lo que he leído parece que la influencia que tuvieron estos barcos en la evacuación no fue tan decisiva como nos muestran aquí, aunque eso no importa mucho de cara a que la película funcione). Lejos de caer en el patrioterismo barato, algo que podría haber sucedido dado lo que cuenta, esta subtrama adquiere interés cuando rescatan a un soldado (Cillian Murphy) que ha logrado sobrevivir a la deriva tras haber sido atacado por un submarino el bote en el que intentaban huir un puñado de hombres. Su desorientación, el nerviosismo que muestra y el terror que siente ante la idea de volver a la playa de Dunkerque, en contraste con la templanza del hombre que le ha rescatado, son un buen ejemplo de las consecuencias psicológicas que tiene la guerra para quienes la sobreviven.

Y la tercera es la que tiene lugar en el aire, la que protagonizan dos pilotos de la Fuerza Aérea Británica (Tom Hardy y Jack Lowden) que intentan frenar a los aviones alemanes que están masacrando a sus compatriotas atrapados en la playa francesa. Quizás sea la menos interesante de todas en cuanto a su argumento, pero aun así es un verdadero espectáculo ver las maniobras de los aviones en combate, incluido un amerizaje de emergencia, y sentir el cansancio y el estrés que padecían los pilotos al estar tan expuestos continuamente y tener que calcular al milímetro todos sus movimientos, ya que los aviones eran tan decisivos como vulnerables.

Estas tres subtramas transcurren en lapsos de tiempo distintos, tal como se nos indica al principio del filme: la primera se desarrolla en una semana, la segunda en un día y la tercera en una hora. Pese a ello, en pantalla las tres se van alternando continuamente y parece que van avanzando a la par, hasta llegar a entrelazarse en el tramo final con una naturalidad perfecta, sin que nada parezca forzado y todo encaje sin fisuras, gracias al hábil guión escrito por el propio Nolan y a la excelente labor de montaje de Lee Smith.

Pero lo más destacable de Dunkerque no es eso. Lo mejor es sin duda la magistral clase de dirección que nos da el realizador británico, puesto que nos sumerge dentro de la propia película desde el primer minuto y nos hace sentir una angustia casi opresiva en muchos momentos. Pocas veces me he removido tanto en una butaca de cine y pocas veces me he sentido tan aturdido y tan tenso a la vez en una sala (creo que si alguien me llega a rozar un brazo mientras la veía, se habría llevado un buen codazo en la mandíbula por puro acto reflejo), ni tan diminuto ante la pantalla. Aunque supongo que el hecho de verla en una sala Isens también ha contribuido a todo ello (esta vez di más prioridad al espectáculo que a la versión original y acerté de pleno), la facilidad con la que Nolan consigue que te sientas como un soldado más luchando por sobrevivir en la guerra es digna de una sonora ovación.

Tan sonora como la música compuesta por Hans Zimmer, realmente abrumadora, brutal. Su importancia en el filme es tal que no creo que Dunkerque se hubiera podido concebir sin ella, puesto que es capaz de elevar esa angustia de la que hablaba antes hasta límites indescriptibles. Me he visto deseando que alguna secuencia terminase cuanto antes no porque fuera mala, al contrario, si no por lo nervioso que me estaba poniendo lo que veía y, aun más, lo que escuchaba. Aquí tenéis un ejemplo, aunque al oírla sin ver a la vez las imágenes no se puede experimentar la misma sensación. Y no solo es soberbia la banda sonora, lo es en general todo el apartado sonoro del filme, cada grito desgarra y cada sonido de disparo asusta.

Ante tal poderío sonoro, los diálogos quedan relegados a un segundo plano. Nolan se centra en mostrarnos una descarnada lucha por sobrevivir en uno de los peores escenarios imaginables y quiere que sintamos el miedo que sentiría un soldado, que nos asfixiemos al igual que ellos. Y vaya si lo consigue. Por ello huye de las frases grandilocuentes que solemos escuchar en este tipo de filmes bélicos (salvo en las últimas escenas en las que oímos la célebre arenga de Churchill, aquella de “Lucharemos en las playas, lucharemos en los campos, lucharemos en las calles”) y de las reflexiones acerca del sinsentido de las guerras. No son necesarias, lo que vemos y oímos no necesitan ninguna explicación adicional. Tampoco recurre a mostrar escenas grotescas o sangrientas para impactarnos y amedrentarnos más aún, de hecho creo que la única sangre que se ve en todo el filme es provocada por un nefasto accidente involuntario y no por un disparo o algo parecido. Curioso, tratándose de un filme bélico.

Así que como relato Dunkerque me ha parecido notable porque nos cuenta una historia más bien simple pero lo hace de forma muy acertada, con un gran ritmo, un apartado técnico impecable y un convincente trabajo de todo el elenco de actores protagonistas, tanto de los más conocidos como de los cuasi novatos. Pero como experiencia visual y sonora va mucho más allá, es francamente inolvidable. A pesar del mal rato que he pasado, repetiría mañana mismo sin dudarlo porque hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto en una sala de cine, por muy paradójico o masoquista que suene eso de disfrutar pasándolo mal.

Está en shock, George, no es él mismo. Y puede que nunca vuelva a serlo.

 

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