Big little lies


Título original:
Big little lies
País: 
Estados Unidos
Duración: 1 temporada, 7 capítulos (60 mins. aprox. cada uno)
Año: 2017
Creador: David E. Kelley
Director: Jean-Marc Vallée
Reparto: Reese WitherspoonNicole KidmanShailene Woodley, Laura DernAlexander SkarsgårdAdam ScottJames TupperZoë KravitzJeffrey NordlingKathryn NewtonIain ArmitageDarby Camp, Robin WeigertJoseph CrossSantiago CabreraNicholas Crovetti, Cameron CrovettiIvy George
Género: Drama. Crimen.
Mi puntuación:  8,5 / 10
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Tráiler (versión original subtitulada en español):

Durante una fiesta para recaudar fondos organizada por un colegio del Big Sur de California (que pese a su nombre es una zona que está más bien al norte de ese Estado) se produce un asesinato, que de alguna forma parece afectar sobre todo a tres mujeres cuyos hijos acuden a dicho colegio: Madeline (Reese Whiterspoon), una de las madres más populares del centro pero también de las más conflictivas, su gran amiga Celeste (Nicole Kidman), una guapísima mujer que tiene una vida aparentemente idílica con su guapo marido y sus preciosos hijos gemelos, y Jane (Shailene Woodley), una joven madre soltera que acaba de llegar al pueblo y entabla amistad con ambas.

A pesar de que el punto de partida de esta nueva miniserie de la HBO, basada en una novela de Liane Moriarty, tiene un indudable gancho de intriga, no me motivaba especialmente ver una historia protagonizada por una serie de madres pijas con traumas aparentemente banales. Esta sensación se acrecentó al ver el primer capítulo, en el que no pude sentirme menos identificado con las protagonistas y sus problemas, mientras que las cuestiones que más me interesaban a priori (por qué había muerto alguien, quién era y quién había sido el asesino) quedaban muy relegadas a un segundo plano. El crimen, en realidad, solo se utilizaba para dar un salto atrás en el tiempo y conocer a fondo a esas protagonistas que de, un modo u otro, parecían estar implicadas en el mismo, incluso pudiendo ser alguna de ellas la propia víctima.

Sin embargo, a partir del siguiente capítulo me fui enganchando porque detrás de toda esa fachada de dinero y superficialidad se empezaba a atisbar que no todo era tan bonito en la vida de estas mujeres y que sus problemas iban mucho más allá de los que se atrevían a comentar en público. Es decir, que eran unos personajes perfectamente definidos y creíbles, no meros clichés de las mujeres de clase media (o más bien alta en este caso) y sus vidas. Y ahí ya da igual que sus problemas y los míos tengan poco o nada que ver porque si son personajes bien trazados me involucro e intereso igual aunque no me sienta reflejado en ellos.

A través de estas tres mujeres y sus problemas se nos relatan de forma bastante realista y sincera un montón de temas peliaguados, que van mucho más allá de los manidos dramas sobre relaciones sentimentales (aunque también hay una buena y creíble ración de eso, claro): lo difícil que es educar a un niño pequeño y lo poco que les conocen sus propios progenitores a veces, la absurda competitividad existente entre los padres, y más aún, las madres de los niños de un mismo colegio o pueblo (siempre con un incuestionable componente de envidia y crítica al resto derivadas de los propios complejos de cada uno, algo que queda perfectamente retratado en esa especie de entrevistas a otros padres y madres que dan su opinión sobre las personas presuntamente involucradas en el crimen y que se nos muestran brevemente en cada capítulo para dar un toque de humor negro al asunto), el aparentar ser feliz y exitoso porque es lo que socialmente “toca” aunque en realidad lleves una vida miserable, y muchas otras cuestiones más.

Y, por supuesto, no me olvido del tema del maltrato doméstico. No quiero caer en spoilers pero creo que pocas veces lo he visto retratado de forma tan veraz en una historia de ficción, con esa relación de amor-odio entre la pareja, esa “ceguera” que impide a quien lo sufre actuar para cortar de una vez por todas con algo que le hace daño e incluso negarlo, lo difícil que es atreverse a contarlo y admitirlo en público, el sufrimiento psicológico que conlleva todo ello, etc. Quizás estoy equivocado y la realidad no es así, pero creo que la descripción que vemos en esta miniserie es muy pero que muy acertada.

Pero no solo están bien retratadas las mujeres, los personajes de los hombres también son lo suficientemente complejos como para no caer en el mero estereotipo. Especialmente los de Ed (Adam Scott) y Perry (Alexander Skarsgård), los maridos de Madeline y Celeste, respectivamente. Porque además son casi polos opuestos: mientras uno es atractivo, educado, simpático y elegante, el otro es un tipo introvertido y que no llama nada la atención a simple vista. Pero tras esa imagen “pública” se ocultan un hombre salvaje e irascible y otro tierno y comprensivo. Me ha gustado especialmente este último, porque siempre está pendiente de apoyar y escuchar a su mujer (que además va sobrada de “paranoias” y problemas) a pesar de que ella no parece valorarle como merece e incluso le compara con su anterior pareja, haciéndole sentir casi un simple “premio de consolación” (como él mismo le dice). Aunque aun así la quiere sin tapujos y la protege incluso de sí misma, está ahí completamente para ella en todo lo que necesita. Pero hasta él, que por esta descripción podría parecer una persona ideal, casi irreal, también tiene su punto oscuro y acumula mucha frustración y rabia contenida tanto por su situación actual como por su pasado.

Por si la excelente parte dramática no fuera suficiente, la intriga criminal también va cogiendo mayor protagonismo con el paso de los capítulos, especialmente en los tres últimos, hasta desembocar en un episodio final casi perfecto (al final de la entrada en spoiler comento el por qué de ese “casi”) que cierra todo el asunto de forma coherente y sin recurrir a trucos ni trampas. La tensión que nos transmite ese capítulo de cierre, en esa trágica fiesta del colegio en el que hay demasiadas rencillas pendientes de exteriorizarse y un exceso de nervios a flor de piel regados con alguna dosis de alcohol, es digna de los mejores thrillers. Porque sabes que en breve alguien va a morir, pero aunque puedas intuir de quién se trata nunca llegas a tenerlo del todo claro. Y menos aún saber quién o quiénes van a ser los que cometan el crimen.

Todo ello está perfectamente narrado y “servido” gracias a la gran dirección de Jean-Marc Vallée, conocido por sus trabajos en películas como Dallas Buyers Club o, la que para mí era su mejor obra antes de ver esta miniserie, C.R.A.Z.Y. Además todos los componentes del reparto brillan con luz propia, incluidos los actores infantiles, siendo difícil decir cuál de ellos lo hace mejor. Aunque, protagonistas aparte, quizás me quedaría con una que tiene un rol algo más secundario: Laura Dern, que interpreta a una madre cuya hija ha sido maltratada en el colegio por otro niño. Su reacción puede parecer desquiciada o desproporcionada, cuando en realidad ella y su niña son las que han sufrido el daño en esa situación, y la actriz lo borda porque no es tarea fácil representar a un personaje que pese a ser la víctima resulte tan desagradable en ocasiones.

Así que la HBO sigue en la línea de ofrecer productos de grandísima calidad, tanto en forma de series de varias temporadas como de miniseries de unos pocos capítulos. Quizás este segundo sea el formato que más futuro tiene, porque al ser más breve también permite “fichar” a actores de mayor caché sin suponer un coste desmesurado, además de que para el espectador es más atractivo a priori el hecho de ver algo que sabes que va a tener un final sin el riesgo de cancelación que tiene casi cualquier serie que dure más de una temporada. Lástima que la aplicación que ha lanzado la prestigiosa cadena en España funcione tan rematadamente mal que sea imposible disfrutar de sus producciones de forma “legal”.

No hablamos de ello porque eso es más duro que simular que no pasa nada. Porque muchas veces esa es la clave de un matrimonio feliz, ¿no? La habilidad de fingir.

SPOILER:
(para leerlo, selecciona el texto que hay a partir de las flechas rojas, que está oculto para evitar lecturas “accidentales”; son un par de párrafos)

⇒⇒⇒El final no me pareció perfecto, sin “casi”, por esa última escena en la que vemos a todas las protagonistas juntas y felices en la playa con sus hijos. Puede servir como “mensaje” para que las mujeres que sufran violencia doméstica reaccionen y vean que si logran liberarse les espera un futuro mejor, pero me parece una moraleja demasiado obvia y dulce después de todo lo que hemos visto antes.

Por otra parte, con lo que sucede al final parece que el personaje de Perry no solo es un maltratador sino que también es el hombre que violó años antes a Jane. Pero a mí no me termina de convencer esa idea, aunque parezca que es así puede que la reacción de Jane al verle solo fuera una “alucinación” de revivir aquel horrible momento, al ver a otro hombre actuando de forma parecida con una mujer. Aunque supongo que sí que sería el mismo tipo, lo que pasa es que eso me parece tan forzado, tanta “casualidad”, que me quedo con mi propia versión ;P

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