Por trece razones

Título original: 13 reasons why
País: 
Estados Unidos
Duración: 1 temporada, 13 capítulos (60 mins. aprox. cada uno)
Año: 2017
Creador: Brian Yorkey
Directores: Kyle Patrick AlvarezTom McCarthyJessica YuGregg ArakiCarl FranklinHelen Shaver
Reparto: Katherine LangfordDylan MinnetteKate WalshAmy HargreavesChristian NavarroBrandon FlynnAlisha BoeMiles HeizerJustin PrenticeRoss ButlerAjiona AlexusDevin DruidSteven SilverMichele Selene AngDerek LukeBrian d’Arcy JamesJosh HamiltonBrandon LarracuenteSosie BaconTimothy Granaderos, Mark Pellegrino
Género: Drama. Intriga.
Mi puntuación:  8 / 10
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Trailer (versión original subtitulada en español):

Viendo la escasa calidad y atractivo de los estrenos que están llegando últimamente a las carteleras, llevo un tiempo dedicándome de forma casi exclusiva a repasar series que en su día me gustaron pero que ya tengo olvidadas y también enganchándome a otras series nuevas. Entre estas segundas, la que más me ha gustado es una propuesta de Netflix que está dando mucho que hablar desde hace ya varias semanas, Por trece razones.

El motivo del gran revuelo que ha levantado no es otro que el de contar una historia un tanto delicada: la de una adolescente americana llamada Hannah Baker (Katherine Langford), que decide suicidarse pero no sin antes grabar en trece cassettes los motivos que la han llevado a tomar tal decisión y enviárselos a otras tantas personas de su entorno más cercano. Uno de los que las reciben es Clay (Dylan Minnettte), un compañero de clase y de trabajo con el que Hannah mantenía algo más que una amistad, y a través de sus escuchas iremos descubriendo a la vez que él todo lo que le sucedió a Hannah. La serie, por cierto, está basada en una novela homónima de Jay Asher, aunque por lo que me han dicho quienes la han leído no debe seguirla muy al pie de la letra.

Un asunto peliagudo (por decirlo de alguna forma) el del suicidio, que siempre estará abierto a debate pero que, en mi opinión, está bastante bien tratado en la serie. A pesar de que le hayan llovido muchísimas críticas por ser un supuesto alegato en favor del suicidio o porque pueda infundir ideas equivocadas en el público más joven, yo creo que aborda el tema de forma realista y solo en contadas ocasiones cae en dramatismos excesivos o se pasa en su dureza. Además, aunque algunos personajes y giros caen en los clichés típicos del cine juvenil o las series protagonizadas por adolescentes, en general no es así y casi todos los protagonistas tienen una personalidad creíble y más compleja de lo que inicialmente parece. De hecho incluso la propia Hannah, que en definitiva es la víctima de todos los sucesos que vemos, tiene su punto oscuro y actitudes mucho peores que las de algunos de los otros personajes (sin ir más lejos, eso de dejar “cintas acusadoras” a los “culpables” de su sufrimiento parece un “castigo” o una vendetta realmente cruel).

Además del propio tema central, del que se nos exponen tanto las razones que llevan a la protagonista a quitarse la vida como las consecuencias y reacciones de su decisión (especialmente en los padres, porque lo cierto es que muchos de los amigos de Hannah parecen más afectados por la “venganza” que hace la chica mediante el envío de las cintas que por el propio suicidio en sí), también se abordan otros no menos importantes como el del acoso escolar y también el sexual, la desorientación de una generación de jóvenes más centrados en la apariencia que en otra cosa, el pasotismo de los profesores y/o de los padres que deberían ser responsables de ellos (por falta de tiempo, de atención, de comunicación, de ganas o de lo que sea) o también la gravedad y el peligro que conlleva el sufrir una depresión (aunque, sinceramente, la protagonista más que deprimida me parece llevada al límite, que no es lo mismo).

Y respecto a las razones del título, los motivos que llevan a Hannah a decidir suicidarse, estoy seguro de que no soy el único al que no le han parecido excesivamente graves hasta el penúltimo capítulo. Pero eso mismo me parece un punto a favor de la serie, porque nos viene a decir que nuestras burlas, acciones o afrentas, por pequeñas, inofensivas o incluso habituales que parezcan, pueden hacer mucho más daño a los demás del que creemos puesto que a cada uno le afectan las cosas de una forma distinta y lo que para ti no es una ofensa o un problema grande, para otro sí puede serlo. Y es que ciertas actitudes y situaciones tan características en cualquier instituto de cualquier rincón del mundo (occidental al menos), como algunas que se dan en los momentos de ligoteo entre chicos y chicas, o los chantajes emocionales, o los insultos, mofas y desprecios a los chavales que no encajan tan bien con el resto (por citar algunos ejemplos), aunque siempre hayan existido y siempre vayan a existir, pueden hacer un daño irreparable y marcar a ciertas personas de por vida. No solo hasta el caso extremo de querer quitarse de en medio, sino también en forma de otras consecuencias mucho más frecuentes como provocar serios problemas de autoestima o confianza, de relaciones sociales, o de ansiedad, depresión, etc.

Pero aparte de todas esas cuestiones, que podrán gustar o implicar más o menos en función de las propias vivencias de cada espectador, la serie tiene otro punto muy a su favor: la capacidad de entretener y enganchar en todo momento. Las pistas e información en forma de flashbacks que vamos conociendo, a través de las escuchas de las cintas que hace Dylan (aunque con una pequeña “trampa” para adaptarse al formato serie: solo escucha un cassette al día, algo bastante ilógico dada la gravedad del contenido), aumentan cada vez más las ganas de saber qué es lo que ha pasado y quién ha sido el gran “culpable” de su decisión a la vez que lo va descubriendo el propio coprotagonista, como si de una historia de detectives se tratase. Y el buen trabajo de casi todos los jóvenes actores del reparto (también de los adultos, claro, especialmente el de la actriz que interpreta a la madre de Hannah, Kate Walsh) ayuda a meterse aún más de lleno en el relato.

Por todo ello, que no es poco, y por el debate posterior que puede originar entre los espectadores, creo que es una serie muy recomendable, sin duda de las más relevantes que podremos ver este 2017. La mala noticia es que ya han anunciado una segunda temporada, algo previsible dado el gran éxito que ha supuesto para Netflix pero que no parece ser necesario ni tener mucho sentido dentro de la historia, salvo que sea para centrarse en alguna de las muchas tramas secundarias que hemos visto aquí.

Nadie sabe el impacto que tiene sobre la vida de los demás. No tenemos ni idea, pero aun así hacemos las cosas exactamente igual.

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