T2 Trainspotting


Título original:
 T2 Trainspotting
Duración: 1h 57mins
País:
 Reino Unido
Año: 2017
Director: Danny Boyle
Guión: John Hodge
Reparto: Ewan McGregorJonny Lee MillerRobert CarlyleEwen Bremner, Anjela NedyalkovaScot GreenanPauline TurnerShirley HendersonJames CosmoKelly MacdonaldTom UrieSteven RobertsonIrvine Welsh
Género: Drama. Comedia negra.
Mi puntuación:  6,5 / 10

Trailer (en versión original subitulada):

Ya comenté en las entradas anteriores que tenía muchas ganas de ver la secuela de una de mis película favoritas, Trainspotting, aunque sin demasiadas expectativas de que llegase a su nivel. Y una vez visto, el reencuentro de Mark Renton (Ewan McGregor) con sus viejos ¿colegas? veinte años después de haber huido a Ámsterdam con el dinero que les robó me ha parecido decepcionante, aunque al menos me ha hecho reír y en algún momento puntual incluso emocionarme un poco. Una mezcla de aciertos y desatinos que me han dejado con un sabor muy agridulce.

Empiezo por lo negativo. Lo primero que llama la atención, para mal, es que se ha perdido totalmente la esencia de la primera entrega, ese sentido tan crítico y ácido que tenía. Sigue habiendo algún breve atisbo de crítica social, como en el discurso “actualizado” de ‘Elige la vida’, pero es muy superficial y poco original comparado con todo lo que vimos en la película de 1996. Aunque esto no es un fallo como tal del propio filme, puesto que si no la comparase con aquella no lo vería como un defecto, sí que es algo muy decepcionante.

Si es que hasta ha cambiado el aspecto de lo que vemos: lo que antaño era cutre y sucio ahora se ve mucho más pulcro o incluso limpio, aunque esto es tal como ha sucedido en la propia ciudad de Edimburgo, que ha mejorado mucho su imagen en estos últimos veinte años.

Pero, más allá de comparaciones con la mítica película del 96, T2 también tiene defectos “propios”. El más importante es que la historia que narra el filme a ratos resulta incoherente, con giros que no tienen mucho sentido o situaciones que quedan en el olvido con el paso de los minutos (el pago urgente a los abogados defensores de Sick Boy Simon , ejem ejem), así que en ocasiones parece una mera sucesión de escenas inconexas sin más intención que la de hacer reír (aunque eso sí lo consigue no pocas veces) pero que no aportan realmente nada a la trama. Por ejemplo, ese chute de heroína que se meten Renton y Sick Boy Simon tras tantos años sin pincharse, ¿a qué viene? ¿O es solo un momento “onírico” y no sucede eso de verdad? Es una secuencia tan confusa como innecesaria, y lo peor es que no es la única de la que se puede decir eso.

Aunque no hay que lapidar a la película, porque también tiene cosas positivas. Empezando por el homenaje y los guiños que hace a los que somos fans de la obra original. Pese a que haya quien opine que son excesivos, a mí no me lo han parecido tanto y, además, se trata de una secuela así que es lógico que “copie” algunos aspectos o incluso escenas de la origiinal. Me ha encantado volver a ver no solo a los propios personajes (aunque en algún caso aparezcan solo en cameos gratuitos y forzados como el de Diane –Kelly MacDonald-), sino también escenarios como la habitación de Renton, la montaña a la que iban con Tommy, el barrio de Leith, etc.

Otro de sus puntos fuertes es el humor. No es tan negro ni crítico como en el filme original, pero ha logrado hacerme reír en unas cuantas escenas, como en la de la “canción de los católicos” (tan absurda como desternillante) o, especialmente, en el inevitable reencuentro de Renton con el iracundo Begbie, que no podría haber sido más divertido… ni tenso. Es cierto que algunas de estas secuencias humorísticas no aportan nada a la trama, como he comentado antes, pero al menos divierten, así que lo uno por lo otro.

Y me ha gustado mucho el punto de nostalgia que tiene la película por momentos, con ese recuerdo de la infancia de los protagonistas que vemos desde los mismos títulos de crédito inciales y que nos hace cavilar sobre cómo el paso del tiempo es capaz de (re)unir o destrozar amistades que de pequeños parecen indestructibles. También da que pensar el hecho de que unos tipos que fueron jóvenes desorientados y sin objetivos (drogas aparte) sigan estando igual de perdidos bien entrada la cuarentena (y sin drogas). La “crisis de la mediana edad” está ahí, aunque expuesta de forma poco profunda.

Bueno, cuando decía en el párrafo anterior que nuestros protagonistas viven ahora sin drogas debería haberme referido solo a la heroína, porque Sick Boy Simon en vez de nariz tiene una aspiradora de cocaína y Renton fuma marihuana (lógico viviendo en Ámsterdam, por otra parte). Y ni así sería cierta mi afirmación, porque el entrañable Spud sigue enganchado al caballo por más que ha intentado dejarlo. Quizás por ello su trayectoria en los veinte años que han transcurrido desde el primer filme me haya parecido la más creíble e interesante de todas las de los protagonistas, además de ser con diferencia la más emotiva La carta que le escribe a su antigua novia Gail arrepintiéndose de todo lo malo que le ha hecho por culpa de su adcción y diciéndole que piensa que lo mejor es quitarse de en medio para no seguir dececpionándola ni a ella ni a su hijo, es realmente dramática y verosímil.

Para terminar de mencionar sus puntos fuertes habría que hablar de su gran factura técnica (otra cosa quizás no, pero Danny Boyle sabe cómo dirigir y construir secuencias potentes) y de su acertadísima selección musical, aunque como ya la comenté en la entrada anterior no es cuestión de volver a repetir lo mismo.

En definitiva, T2 no es una mala película en absoluto (he mencionado más cosas postivas que negativas de ella), de hecho hasta puedes pasar un buen rato viéndola y reírte en unas cuantas ocasiones, pero creo que resultará decepcionante para la mayoría de los que ponemos a Trainspotting entre nuestras películas favoritas. Me ha parecido una innecesaria secuela de un título de culto que además llega diez años más tarde de lo que debería haberlo hecho si fuera fiel a la novela en la que en principo se basa, Porno, ya sea por culpa de las desavenencias entre Ewan McGregor y Danny Boyle o por cualquier otro motivo. El parecido con el libro es poco más que mera coincidencia, si no recuerdo mal (lo leí hace ya mucho tiempo), aunque su autor Irvine Welsh repita cameo en el rol del camello Mikey Forrester.

Carta de Spud a Gail:

Gail, me gustaría poder encontrar mejores palabras para decirte que lo siento. Ni siquiera deberías leer esto porque ya te he hecho sufrir demasiado. Pero sé que Fergus y tú estáis viviendo en un mundo mejor sin todo mi caos. Lo siento por todas las cosas que destruí. Eres tan hermosa… la más bella del mundo, y yo siempre he hecho este mundo feo. Fergus necesita que las cosas sean más simples, sé lo avergonzado que está de mí, no puedo ser el hombre que ambos necesitáis. He intentado y probado y probado durante veinte años y todo lo que intento es otro desastre. Te amo. Quiero a Fergus más que a nada pero terminé, Gail, lo siento. Os amo a los dos. Quiero verte sonreír de nuevo,

Danny Boy.
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