Batman: La LEGO película



Título original:
The LEGO Batman Movie
Duración: 1hr 44mins
País:
 Estados Unidos
Año: 2017
Directores: Chris McKay
Guión: Chris McKennaSeth Grahame-SmithJared SternErik SommersJohn Whittington
Género: Animación. Aventuras. Acción. Comedia.

Mi puntuación:  6 / 10

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Trailer (versión española):

Tras el gran éxito de taquilla que cosechó La LEGO película allá por el año 2014 no era raro que surgiera algún spin-off basado en alguno de los muchos personajes que vimos en ella, y menos aún si ese personaje era Batman, uno de los secundarios más aclamados y carismáticos de aquella película. Yo me lo pasé francamente bien viéndola, así que tenía ganas de ponerme ante esta especie de secuela que se estrenó hace unos días en nuestro país.

La nueva andanza de los míticos muñecos hará que disfruten tanto los fans del propio universo LEGO, lógicamente, como los seguidores del mundo de Batman. Y es que el sinfín de personajes, sobre todo villanos, que veremos desfilar ante nuestros ojos es inabarcable (hay hueco hasta para alguno inventado, como bien dicen en un divertido gag del filme) así que los lectores de los cómics no echarán a nadie en falta, aunque el que más minutos acapare en pantalla sea, como no podría ser de otra forma, el Joker. Además, también hay multitud de divertidas referencias a las películas que ha protagonizado anteriormente el hombre murciélago (incluida la “peculiar” versión de 1966, como dicen en el propio filme y puede corroborar cualquiera que la haya visto, con la aparición estelar del mítico Bati-Spray repelente de tiburones) y hasta hay hueco para personajes malvados de otras películas que nada tienen que ver con Batman (desde Voldemort hasta el velociraptor de Jurassic Park, pasando por los Gremlins o el Ojo de Sauron, entre otros muchos), algo que se queda a medio camino entre el absurdo y la genialidad.

La personalidad de la que han dotado a este Batman es uno de los puntos más curiosos del filme. En su secundaria aparición en La LEGO película de 2014 ya vimos la vuelta de tuerca que le habían dado a la imagen del superhéroe, pero aquí al tener más tiempo para desarrollar su forma de ser le descubriremos como a un auténtico narcisista engreído y egoísta que se cree mejor que nadie, pero también como a un tipo solitario al que los otros superhéroes ni siquiera invitan a sus fiestas y que, en el fondo, es así porque echa de menos a sus fallecidos padres y se escuda en esa fachada chulesca para no mostrar sus sentimientos. Para ser una mera caricatura de la imagen habitual de Batman, creo que es bastante más acertada y profunda de lo que pueda parecer a priori.

Por otra parte, el humor está presente tanto en los diálogos como en las propias imágenes, aunque no diría que está ideado excluisvamente para los niños, más bien al contrario ya que será difícil que capten todas las referencias y matices que contienen los interminables chistes (por poner el ejemplo más claro, todo lo que envuelve a la “turbia” relación entre Batman y Robin). Eso sí, las gracias “visuales” sí que les harán reírse a carcajadas porque los “muñequitos” no paran quietos ni un instante y sus detalles y los de los coloridos escenarios por lo que se mueven son incontables.

Pero, curiosamente, lo que empieza pareciendo como una gran virtud del filme termina resultando ser su mayor lastre. Me refiero a su apabullante ritmo, que de entrada sirve para que te metas de lleno en la película pero que, al no contener ni un solo instante de pausa narrativa en todo el metraje, con el paso de los minutos provoca el efecto contrario y hace que desconectes con facilidad (y casi por necesidadad, diría yo) ante el sinfín de cosas que se suceden en la pantalla sin respiro alguno. Es difícil no terminar saturado ante tanta acción caótica, ante esa sucesión de diálogos incesantes o ante ese interminable carrusel de personajes en el que es casi imposible ser capaz de fijarte en todos los detalles y guiños que aparecen en pantalla.

De esta forma, cuando llega el final de la película la verdad es que el interés inicial ha decaído bastante e incluso la originalidad también. Aun así no deja de ser una propuesta curiosa y a ratos muy divertida y ocurrente, pero también termina siendo muy agotadora.

—¿Estaba viendo las viejas fotos familiares otra vez?
—No, para nada.
—Señor, le he visto atravesar fases similares en 2016 y en 2012 y en 2008 y en 2005 y en 1997 y en el 95 y en el 92 y en 1989 y en esa un poco “peculiar” del 66.
—Me conservo de maravilla, ¿eh?

1 espectador ha dejado su opinión

  • Ese ritmo apabullante del que hablas, lo percibí también en La lego Película. A mí me agotó y no me gustó. Además del excesivo colorido de la película. Es “migrañoso”. 🙂

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