Lion


Título original:
Lion
Duración: 1h 58mins
País:
Australia
Año: 2016
Director: Garth Davis
Guión: Luke Davies
Reparto: Dev Patel, Sunny PawarNicole Kidman, David WenhamRooney MaraPriyanka Bose, Abhishek Bharate, Divian Ladwa, Tannishtha Chatterjee, Nawazuddin SiddiquiDeepti Naval
Género: Drama.
Mi puntuación:  7 / 10

Trailer en versión original subtitulada:

Saroo (Sunny Pawar) es un niño de cinco años que vivía con su madre y sus hermanos en un pequeño pueblo indio, hasta que un buen (o mal, mejor dicho) día se separó de su hermano mayor mientras ambos intentaban ganar algo de dinero y se subió accidentalmente a un tren que le llevó hasta Calcuta, a cientos de kilómetros de su casa. Perdido en las calles de la inmensa ciudad y sin que nadie le prestase atención, tuvo que aprender a sobrevivir por su cuenta hasta que terminó en un hospicio, que le dio en adopción a una acomodada pareja de Tasmania (interpretada por Nicole Kidman y David Wenham). Allí crece en un entorno completamente distinto al que conocía, pero sin olvidar del todo sus raíces, así que cuando ya es todo un adulto intenta encontrar a su familia en base a sus lejanos recuerdos y con la ayuda de Internet.

Con semejante sinopsis, uno podría esperar encontrarse con un dramón lacrimógeno digno de cualquier sobremesa dominical de Antena 3, más aún cuando algunos críticos profesionales han tachado precisamente de ello a este debut en la pantalla grande del director australiano Garth Davis. Sin embargo, salvo en algunos momentos de la segunda mitad del filme, a mi no me ha parecido demasiado abusiva en ese sentido, en el de buscar el llanto del espectador a toda costa.

Y digo segunda mitad porque la película tiene dos partes muy diferenciadas. La primera transcurre en la India y nos muestra las desventuras que tuvo que sufrir nuestro protagonista de niño al separarse de su familia. Esta parte está perfectamente narrada por el director, ya que conjuga con gran acierto el entretenimiento con el drama, evitando siempre caer en situaciones que fuercen en exceso la tragedia. Porque no es necesario, ver a un niño desamparado en busca de cobijo y atención ya es suficientemente duro como para necesitar de otros giros dramáticos que intenten emocionar o impactar aún más al espectador. Davis lo sabe y se limita a rodar los acontecimientos sin necesidad de caer tampoco en frases grandilocuentes o lastimeras (apenas hay diálogos en esta parte), así que la primera hora de película es impecable en todos los sentidos. Y de paso, mientras nos narra la odisea de Saroo, también expone algunos de los graves problemas que atraviesa la India (pobreza, sobrepoblación, delincuencia, etc.) pero sin hacerlo de forma muy explícita.

En la segunda hora del filme nos “vamos” a la isla de Tasmania. El contraste entre ambos mundos, la polvorienta India y la bella Australia, queda muy bien retratado en apenas un par de secuencias (especialmente la del aterrizaje de Saroo en su nuevo hogar), para después dar un salto de más de veinte años hacia adelante y encontrarnos con un Saroo ya muy crecido (interpretado por el Slumdog Dev Patel) y viviendo una vida muy distinta con sus padres adoptivos. A partir de aquí el nivel empieza a decaer porque el drama sí que parece un poco exagerado por momentos (la mayoría de los fugaces flashbacks contritubye a ello), y por si fuera poco el relato se torna mucho más tópico y previsible (esa historia de amor-desamor, esa familia con problemas, ese joven buscando respuestas, ¡ay!). Por suerte, aunque desde que comienza la búsqueda de su familia real sabes cómo va a terminar todo, el final sí resulta emotivo y te deja con buen sabor de boca, así que se le pueden perdonar esos clichés en los que ha caído unos minutos antes.

Además, los actores suben un punto (o dos) a la impresión general que deja la película. Para empezar, el jovencísimo Sunny Pawar realiza una actuación conmovedora sin apenas palabras ni gesticulaciones, le bastan sus ojos negrísimos para transmitir al espectador todo el dolor y desconcierto que sufre el pobre Saroo. La mejor actuación infantil del año, sin duda (a falta de ver las de los chicos de Moonlight). Dev Patel recoge el testigo como Saroo adulto y haciendo que te creas totalmente que alguien que lleva una “vida fácil” pueda guardar tanto sufrimiento y desconcierto en su interior, así como que decida repentinamente buscar a su familia de origen (el único flashback que me ha gustado es precisamente el que desencadena esta búsqueda, y es que los olores y sabores permanecen en nuestra memoria mucho más tiempo del que creemos). Por cierto, eso de que esté nominado al Oscar al mejor actor secundario, cuando es el total protagonista aunque solo de la segunda mitad del filme, es algo incomprensible. Por su parte, Nicole Kidman también aspira a llevarse una estatuilla dorada el próximo 27 de febrero gracias a una actuación breve pero muy elocuente y veraz, en el rol de la sufrida madre adoptiva.

Así que, en resumen, Lion es una historia que nos habla, entre otras cuestiones, de la búsqueda de identidad propia, de los sentimientos que conlleva una adopción (tanto para el adoptado como para los “adoptadores”) y, sobre todo, de un problema real que viven las decenas de miles de niños indios que se pierden cada año, como bien se nos dice al final del filme (el de Saroo es solo uno de esos casos reales). Ofrece, sobre todo al principio, algunos momentos de muy buen cine, aunque podría haber sido mejor si en la segunda hora de metraje hubiera sido más comedida o menos previsible. Pero, a pesar de ello, bien merece un visionado.

Tengo que encontrar el camino de vuelta a casa.
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