Pulp Fiction

pulpfpstTítulo original: Pulp Fiction
Duración: 2hrs 34mins
País:
 Estados Unidos
Año: 1994
Director: Quentin Tarantino
Guión: Quentin Tarantino
Reparto: John Travolta, Samuel L. Jackson, Bruce Willis, Uma Thurman, Ving Rhames, Maria de Medeiros, Tim Roth, Amanda Plummer, Harvey Keitel, Quentin Tarantino, Eric Stoltz, Rosanna Arquette, Christopher Walken, Angela Jones, Duane Whitaker, Peter Greene, Phil LaMarr, Frank Whaley, Alexis Arquette, Paul Calderon, Steve Buscemi
Género: Crimen. Comedia negra. Thriller.

Mi puntuación:  10 / 10

Ya que hoy se cumplen cuatro años desde que escribí mi primera entrada en el blog (se dice pronto, nunca habría pensado que lo mantendría tanto tiempo), es buen momento para comentar la que seguramente sea la película que eligiría si me obligaran a escoger solo una a punta de pistola (¿aunque quién iba a ser tan cruel de hacerme eso? Por lo menos que me dejase elegir diez… o cien). Me refiero a Pulp Fiction, el filme que consagró definitivamente en el estrellato a Quentin Tarantino tras la gran acogida de su ópera prima Reservoir dogs y que a día de hoy es una auténtica obra de culto que aparece con frecuencia en los primeros puestos de casi todas las listas de “mejores películas de la historia”, además de ser todo un icono de la cultura pop, puesto que más de 20 años después de su estreno tanto su música, como muchas de sus frases y sus escenas más míticas se siguen repitiendo o imitando cada día en muchas partes. El estrambótico baile de John Travolta y Uma Thurman seguramente sea el mejor ejemplo de ello, dudo que haya un sábado por la noche en el que alguien no lo intente emular en casi cualquier pub o discoteca del mundo (occidental al menos).

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Mediante una llamativa (y posteriormente imitada en montones de películas) narración a través de capítulos que no siguen el clásico orden temporal y que entremezclan diversas tramas, lo cual puede resultar confuso al principio la primera vez que se ve, Tarantino nos cuenta aquí dos historias principalmente: por un lado, la de dos gánsters llamados Vincent Vega (John Travolta) y Jules Winnfield (Samuel L. Jackson) que están buscando un valioso maletín para su jefe Marsellus Wallace (Ving Rhames) y, por otra parte, la de un veterano boxeador llamado Butch (Bruce Willis) que tiene la idea de estafar al propio Marsellus en un combate amañado, para después huir de la ciudad con su novia (Maria de Medeiros).

A partir de esas dos tramas “centrales” (aunque es difícil definirlas así, dado lo atípica que es la estructura del relato), hay muchas otras historias que se cruzan con ellas y por las que desfilan personajes de lo más pintoresco, desde esposas con ganas de fiesta como Mia Wallace (Uma Thurman) hasta “solucionadores de problemas” como el Señor Lobo (Harvey Keitel), pasando por atracadores de poca monta, camellos en bata, taxistas preguntonas, sádicos violadores, veteranos de guerra o personas normales y corrientes a las que les gusta disfrutar de su café mañanero sin interrupciones. Un amplio abanico de variopintos personajes que, unido a esa estructura desordenada de la que hablaba antes, contribuye a que nunca puedas anticipar lo que va a suceder en la siguiente escena.

Porque si la retahíla de personajes es extensa y atípica, la de las situaciones en las que se ven inmersos no lo es menos: desayunos interrumpidos, accidentes en (y de) coche, excesos de drogas, bailes estrafalarios, inyecciones salvajes pero vitales, huidas en moto, atracos que no salen según lo esperado, encuentros con personajes grotescos en una trastienda, sorpresas al salir del baño, silencios incómodos, búsquedas de reliquias familiares, tiroteos que milagrosamente no dan en el blanco (gran parodia de esas películas en las que los “malos” siempre fallan)… mejor paro porque podría seguir así hasta pasado mañana. Esto hace que la película no se pueda clasificar ni como thriller puro, ni como “cine de gángsters”, ni como comedia, ni como drama ni como filme de acción, aunque tenga un poco de cada uno de esos géneros.

Y todo ello está envuelto en una serie de diálogos, que se suceden sin descanso, aparentemente normales y sin contenido importante pero que sin embargo encierran curiosas reflexiones de todo tipo. Este es para mí el principal sello de las películas de Tarantino y lo que más me gusta de su cine: es capaz de introducir conversaciones largas sobre temas rutinarios dotándoles de un ingenio y sarcasmo que los torna en memorables pero sin que parezcan antinaturales, sino justo lo contrario. Es decir, dudo que un par de gángsters se pongan a filosofar sobre los milagros, el erotismo de un masaje de pies o el sistema métrico decimal antes de realizar uno de sus “trabajos”, pero según lo muestra Tarantino aquí parece lo más normal del mundo. Así, muchas de las verborreicas frases que se escuchan en Pulp Fiction aún hoy son repetidas o mencionadas en multitud de situaciones y medios.

Tampoco falta otra de las marcas del “cine tarantiniano”, seguramente el aspecto más criticado de su filmografía: el de no cortarse ni un pelo a la hora de mostrar escenas violentas y desagradables. Aquí hay asesinatos a sangre fría, una sodomización y una sobredosis de lo más repugnante, entre otras cosas, pero todo está enmarcado en un humor tan negrísimo que no comprendo a quienes le echan en cara su “mal gusto” o incluso su “inmoralidad”. Es cierto que si el filme fuera un drama puro y duro, o una historia digna de ser tomada en serio, esas escenas podrían ser excesivas, pero en un relato tan sarcástico e irónico como el de Pulp Fiction me parece un argumento que no se sostiene por ninguna parte.

También queda patente la gran cinefilia del director puesto que hay varios guiños o referencias a algunos de los grandes clásicos del séptimo arte. Por citar algunos de los ejemplos más claros: el encuentro de Butch y Marsellus en el semáforo es un calco de una escena de la mítica Psicosis del gran Hitchcock; el famoso baile de Mia y Vincent recuerda al de la icónica Banda aparte de Godard por la forma en la que se mueven al principio y al “Batusi” que hacía Adam West en la delirante versión de Batman de 1966 por los gestos de Travolta; la retadora frase que Butch dice al violador “¿Quieres esa pistola? Cógela” la decía John Wayne en Río Bravo (según el propio Tarantino, una de sus películas favoritas); etc.

Por si fuera poco, Quentin no solo se permite el lujo de mostrar su gran manejo de las cámaras a través de una serie de virguerías que no molestan en absoluto (como esos cambios de plano de todo tipo: planos secuencia, contrapicados, primerísimos planos, generales, sobre el hombro, etc.) sino también de “vacilar” al espectador lanzándole un enorme Macguffin acerca del misterioso y brillante contenido del maletín que buscan Vincent y Jules (en Internet hay decenas de teorías de lo más descabelladas acerca de ello, incluso una que dice que contiene el alma de Marsellus Wallace -difícil escribirlo sin que me de la risa-, lo cual es otra muestra más del impacto que tuvo y aún tiene esta película) o incluso de burlarse de algún personaje creado por él mismo (si en Reservoir dogs Steve Buscemi interpretaba a un gángster que nunca dejaba propina a los camareros, en Pulp Fiction hace un cameo interpretando precisamente a uno de ellos).

Todo esto hace que en cada nuevo visionado descubras nuevos guiño o incluso detalles de la trama en los que no te habías fijado antes (por ejemplo, al volver a verla ayer me di cuenta de que Vincent y Mia no ganan el trofeo de baile, lo roban), además con la satisfacción de que absolutamente todo encaja, gracias a la cuidadosa labor de Tarantino a la hora de describir las situaciones y al impecable montaje de Sally Menke.

El amplísimo reparto que logró reunir Quentin para la ocasión es otro de los grandes pilares sobre los que se sostiene el filme. No hay ni un solo actor que no tenga su momento de gloria y que no ofrezca su mejor nivel interpretativo: desde un recuperado y fondón John Travolta hasta un impávido Chris Walken (¡qué mérito tiene por ser capaz de contar su hilarante historia del reloj sin inmutarse!), sin olvidarnos de un Ving Rhames que logra hacer que Marsellus Wallace resulte imponente aun tras sufrir la peor humillación imaginable, ni de un Bruce Willis que se aleja de su perfil de héroe de acción sin perder ni un ápice de carisma, ni de Harvey Keitel que en apenas unos minutos compone un personaje inolvidable (“Soy el Señor Lobo, resuelvo problemas”) o Uma Thurman que borda el papel de mujer que se sabe deseada e intocable a la vez, ese “fruto prohibido” que tenta a quien le acompaña. ¡Si hasta el propio Tarantino interpreta bastante bien su breve papel, lo nunca visto! Aunque si tuviera que quedarme con uno, ese sería Samuel L. Jackson, que realiza una poderosa actuación basada principalmente en la fuerza de la que dota a sus discursos (inolvidable el del pasaje bíblico de Ezequiel 25:17) y la fiereza de su mirada. Enorme.

Además, para alguien tan melómano como Tarantino la música es siempre un elemento clave en sus filmes y en Pulp Fiction no iba a ser menos. De su magnífica banda sonora ya escribí aquí hace tiempo, así que solo pongo el enlace por no volver a repetirme deshaciéndome en halagos.

Por todo ello es una película que se me pasa volando cada vez que la veo, dura más de dos horas y media y se me hace más corta que muchas que no tienen la mitad de metraje, lo cual aparte de demostrar lo relativo que puede ser el tiempo también es el mejor indicativo de lo que disfruto con ella. Si es que es con solo escuchar los créditos iniciales (tras esa larga y curiosa conversación introductoria sobre atracos que tienen los personajes  de Tim Roth y Amanda Plummer) al ritmo de la ya mítica Misirlou seguida por Jungle boogie no puedo evitar silbar sin parar, así que empiezo a verla totalmente animado, y con la charla sobre las diferencias entre los McDonalds europeos y norteamericanos que mantienen Vincent y Jules en el coche justo a continuación, ya no hay nada que pueda desviar mi atención de la pantalla porque el ritmo y el interés no decaen en ningún momento durante más de 250 minutos.

Para mí es prácticamente insuperable, tiene todo lo que le puedo pedir a una película y encima puedo verla montones de veces más porque siempre descubriré algo nuevo. De hecho la primera vez que la vi no me pareció ni mucho menos tan buena, supongo que porque me perdí en esa estructura de puzzle desordenado, pero por fortuna le di una nueva oportunidad… y vaya si me alegro de hacerlo.

Suelo cerrar mis “tomas” con una sola frase más o menos memorable… pero en Pulp Fiction son tantas que eso es imposible. Así que ahí va una decena de ellas (que tampoco ha sido fácil seleccionar, no os creáis… porque la película en sí es un compendio de frases y diálogos para el recuerdo):

¿No odias estos incómodos silencios? ¿Por qué creemos que es necesario decir gilipolleces para sentirnos a gusto?
(Mia Wallace a Vincent Vega mientras cenan en su cita obligada)
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Es una lástima que lo que nos resulta agradable al tacto y lo que nos resulta agradable a la vista rara vez coincida.
(Fabienne, sobre el atractivo de una barriga redonda en una mujer)
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No, no estoy bien. Estoy a mil jodidas millas de estar bien.
(Marsellus Wallace, tras el “incidente” en la trastienda)
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Bueno, pero no empecemos a chuparnos las pollas todavía.
(el Señor Lobo, tras solucionar un “pequeño” problema que tenían Jules y Vincent con su coche; por cierto, así titularon los gallegos Siniestro Total una canción suya)
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Cariño, ha sido el puto día más extraño de mi vida.

(Butch a Fabienne, tras volver del mismo “incidente” de la trastienda que Marsellus)
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Con tu permiso, me voy a mi casa a tener un ataque al corazón.
(Vincent Vega a Mia Wallace, al final de la accidentada cita)
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Estoy a treinta minutos de allí, llegaré en diez.
(el Señor Lobo, lo que se dice un tipo eficiente)
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No me gusta el cerdo. Son animales muy guarros, y yo no como animales guarros. Los cerdos duermen y buscan su comida entre la mierda… si no saben distinguir sus excrementos ¿cómo voy a comerlos?
(Jules explicando a Vincent por qué no come bacon)

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—Oye, tal vez tu método de masaje no sea como el mío, pero tocarle los pies a una mujer o darle lenguetazos en su sagrado agujero no es el mismo juego, ¿comprendes? No es la misma liga, ni siquiera es el mismo deporte, ¡un masaje en los pies no significa un carajo!
—¿Te importaría masajearle los pies a un hombre?
—¡Vete al cuerno!
(Jules y Vincent comentando la importancia de un masaje en los pies)
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Y para el final, el que quizás sea el diálogo más recordado de la película…

—¿Cómo es Marsellus Wallace? Contesta.
—¿Qué?
—¿De qué país eres?
—¿Qué… qué?
—No conozco ningún pais llamado “Qué”, ¿hablan mi idioma en “Qué”?
—¿Qué?
—¡Mi idioma cabronazo! ¿Sabes hablarlo?
—Eh, sí…
—¿Entonces entiendes lo que digo?
—Sí…
—Descríbeme a Marsellus Wallace, ¿cómo es él?
—¿Qué? Yo…
—¡Di “qué” una vez más, di “qué” una vez más! Te reto, te reto, te reto dos veces, cabronazo. ¡Di “qué” una maldita vez más!
—Es… es… es ¡negro!
—¡Sigue!
—Es… es ¡calvo!
—¿Dirías que tiene pinta de zorra?
—¿Qué?
(Disparo y aullidos de dolor)
—¡He dicho que si tiene pinta de zorra!
—¡¡Noooooooo!!
—¿Entonces porque le jodiste como a una zorra?
—No lo hice…
—Sí lo hiciste, sí lo hiciste Brett. ¡iIntentaste joderle!
—No…
—Y a Marsellus Wallace no le gusta que pretenda follarle nadie, salvo la señora Wallace.
¿Lees la biblia, Brett? Pues tengo memorizado un pasaje que resulta apropiado para esta ocasión, el Ezequiel 25:17:

“El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por la injusticia de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que, en nombre de la caridad y de la buena voluntad, saque a los débiles del valle de la oscuridad. Porque él es el auténtico guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. ¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquellos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos!
¡Y tú sabrás que mi nombre es Yahvé, cuando caiga mi venganza sobre ti!”

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4 espectadores han dejado su opinión

  • Feliz aniversario 🙂 sólo decir que me encanta este blog, he cogido la costumbre de, cada vez que voy a ver una peli, mirar primero aquí para ver si hay crítica, también para coger ideas de peliculas nuevas que ver o para comparar mi opinión con la del blog para ver si estoy de acuerdo o no ( y normalmente coinciden, salvo excepciones…:P)
    Me parece que está super bien escrito y organizado, aunque echo en falta más entradas sobre series…
    Lo dicho, enhorabuena!!! sigue así que seguro que puedes celebrar muchos años más y muchos más seguidores, sé que no seré tu fan número uno jeje, pero sin duda, sí una seguidora incondicional del blog.
    Un saludo 😉

    • Muchas gracias!! Comentarios así hacen que tenga más ganas de seguir escribiendo, sin duda 😉
      Sobre las entradas de series, el problema es que si hablando de películas de dos horas me extiendo demasiado… con series de decenas de horas, tramas y personajes me cuesta muchísimo escribir una entrada que no sea eterna, jeje. Pero alguna tengo en mente 😉
      Un saludo y gracias otra vez!!

  • ¡¡ qué buena entrada de Pulp Fiction !! Estás en todo con tanto detalle…. 🙂

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