Victoria

VictPst.
Título original:
 Victoria
Duración: 2hrs 18mins
País:
 Alemania
Año: 2015
Director: Sebastian Schipper
Guión: Sebastian Schipper, Olivia Neergaard-HolmEike Frederik Schulz
Reparto: Laia CostaFrederick LauFranz RogowskiBurak YigitMax MauffAndré HennickeHans-Ulrich LauxAnna Lena KlenkeEike Frederik Schulz
Género: Drama. Thriller.

Mi puntuación:  8 / 10

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Trailer (versión original con subtítulos):

La catalana Laia Costa era una de las pocas candidatas españolas que aspiraban a llevarse uno de los Premios del Cine Europeo que se entregaron ayer en Berlín (también estaban nominados el cortometraje El corredor y La isla mínima, que se hizo con el Premio del Público). Y es que, aunque al final el galardón a la mejor actriz lo ganó Charlotte Rampling por su interpretación en 45 años, el fenomenal trabajo de Laia protagonizando el filme alemán Victoria no ha pasado desapercibido para casi nadie y le ha valido otros prestigiosos reconocimientos, entre ellos ganar el Lola a la mejor actriz (el “Goya alemán”).

En Victoria interpreta a la chica que da nombre al filme, una veinteañera madrileña que vive en Berlín desde hace poco tiempo. Como allí no conoce a nadie, una noche sale ella sola de fiesta y, justo cuando va a volverse a casa a eso de las 4 de la mañana, un chaval que se hace llamar Sonne (Frederick Lau) la invita a tomar unas cervezas con sus amigos y de paso descubrir la cara menos conocida de la noche de Berlín. Ella acepta unirse a los chavales sin pensar que, en poco más de dos horas, su vida habrá cambiado por completo.

Lo primero que llama la atención de la película es, evidentemente, la forma en la que está rodada: en una sola toma ininterrumpida de unos 140 minutos. No sé si el éxito de Birdman provocará que cada vez haya más filmes grabados de esta manera (aunque la de Iñárritu no estaba formada realmente por un único plano sino por varios enlazados que simulaban ser uno solo), o si es casualidad que este año ya hayamos visto, aparte de esta Victoria, otra película como Hablar, de la que ya escribí en su día, que también usa el mismo recurso. Quizás sea un mero “adorno” técnico, o una vanidosa forma de que el director demuestre lo habilidoso que es, pero mí me gusta porque transmite más realismo, garantiza la sensación de fluidez e imprime un gran ritmo a la narración, al menos en los casos que he citado.

En Victoria, por ejemplo, esta forma de rodar hace que al principio parezcas estar con los propios jóvenes paseando por las calles del barrio de Kreuzberg cerveza en mano y atento a sus ebrias divagaciones nocturnas. En general sus conversaciones son tan banales como las de cualquiera de nosotros a esas horas de la mañana, aunque de vez en cuando también suelten alguna que otra lúcida reflexión (tal como sucede en la vida real). Pero se agradece que en esta ocasión los responsables del filme hayan huido de los discursos profundos sobre las dificultades que han de afrontar los jóvenes hoy en día, la precariedad laboral, la emigración en busca de empleo, etc. porque eso ya está más que visto y oído. Además, queda patente que a los protagonistas también les afectan esos problemas aunque apenas hablen de ellos, así que es mucho mejor que nos quieran mostrar simplemente su “colegueo” porque así es fácil cogerles cierta simpatía, aunque se intuya con claridad que algo turbio esconden tras su despreocupado comportamiento.

Así, de manera más bien divertida y amena llegamos hasta la mitad de la película aproximadamente, momento en el que todo da un giro radical tras conocer que uno de los chicos pasó un tiempo en la cárcel y le debe un favor a un antiguo colega de prisión. Si bien es cierto que desde ese instante la verosimilitud de la historia deja mucho que desear, por lo menos en lo que se refiere al comportamiento de Victoria (por muy ingenua que sea, o por mucho que le atraiga uno de los chicos a los que acaba de conocer, no tiene demasiado sentido que se preste sin dudarlo a participar en algo ilegal y peligroso solo por ayudarles a él y sus colegas), esa pérdida de realismo la compensa con creces a base de tensión, nervio y adrenalina. El director nos sumerge de lleno en un frenético thriller que no da ni un instante de respiro, haciendo que los minutos vuelen sin que podamos despegar los ojos de la pantalla. Al estar rodada sin cortes, la cámara siempre está en constante movimiento tras los protagonistas, lo que hace que nuestra inmersión en la acción sea total y que el disfrute (o el sufrimiento) sea máximo. En este tramo es donde la labor del director Sebastian Schipper roza la excelencia, porque grabar en una sola toma varias conversaciones y paseos puede ser relativamente fácil, pero rodar así escenas de tiroteos y de persecuciones (tanto a pie como en coche) debe ser realmente complicado, y él lo consigue sin fisuras ni fallos aparentes.

Mucha culpa de este logro también la tienen los actores, especialmente la mencionada Laia Costa y Frederick Lau (conocido por ser uno de los chavales protagonistas de otro magnífico filme alemán, La Ola), porque los dos aparecen en pantalla durante prácticamente toda la película así que no han podido descansar entre toma y toma, como sería lo normal, al haber solo una. Titánica labor de ambos, supongo que con mucha improvisación en sus diálogos, que nos ofrecen unas actuaciones rebosantes de naturalidad y carisma y se bastan solos para llenar la pantalla de fuerza y sentimientos (la escena del piano es la cumbre en este aspecto).

Puede que el desarrollo de los acontecimientos, una vez metidos en el terreno del thriller puro y duro, sea bastante previsible y el guión esté por debajo del resto de apartados de la película, pero es una de las mejores experiencias que he vivido este año delante de una pantalla porque me ha hecho pasar un gran rato cargado de nervios, emoción, sufrimiento y diversión a partes iguales mientras la noche de Victoria se iba complicando hasta límites inimaginables.

El auténtico Berlín se ve en sus calles.

(no puedo estar más de acuerdo con esta frase que dice casi al principio Sonne porque, más allá de sus monumentos e historia, lo mejor de Berlín es su multiculturalidad, su vida y su ajetreo… lo que no se descubre en visitas turísticas guiadas, vamos)

6 espectadores han dejado su opinión

  • Pues a mí la verdad es que terminó hasta por cabrearme la tal Victoria. Y sobre Costa, tiene alguna escena buena, pero también tiene esa de llanto paladeando babas hacia afuera de la boca que…

    • A ver, está claro que las acciones de su personaje no tienen mucho sentido (o ninguno) a partir de la escena del piano, así que viéndolo así puede resultar irritante su comportamiento… pero bueno, dejando pasar eso a mí la película me ha enganchado totalmente y me lo he pasado en grande con la caída en picado de los protagonistas.
      Y la actriz sí me ha convencido, no la conocía de nada y me ha parecido muy natural y creíble… con llantos y sin ellos.
      Saludos!

  • Pingback: Lo mejor de 2015 (I) – Toma Primera

  • Para mí Victoria actúa de forma muy insensata desde el principio, se va ella sola de noche con unos chicos que no conoce de nada…, le podría haber pasado cualquier cosa…, luego a partir de la escena del piano la cosa ya es bastante más inexplicable.
    La única explicación para mí es lo poco que cuenta de sí misma, no conoce a nadie en Berlín y lleva ya 3 meses allí, en su vida anterior no tenía amigos de verdad tampoco…, da la sensación de que se agarra a estos chicos como un clavo ardiendo…, aunque claro ¡¡ lo que hacen algunos por echarse amigos !!. O quién sabe, a lo mejor la chica tenía un lado más oscuro sin descubrir…

    • El comportamiento de la protagonista es el principal fallo de la película, sí… muchas veces es inexplicable, como dices. Por muy sola que se sienta y por mucha necesidad que tenga de hacer amigos en su nueva ciudad… no hay quién se “trague” que sea motivo suficiente como para meterse de forma consciente en historias ilegales.
      Pero bueno, si consigues no darle mucha importancia a eso pues es una película muy entretenida y que te hace pasar un buen rato cargado de adrenalina, no? 😉

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