Beasts of no nation

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Título original:
Beasts of no nation
Duración: 2hrs 17mins
País:
 Estados Unidos
Año: 2015
Director: Cary Joji Fukunaga
Guión: Cary Joji Fukunaga
Reparto: Abraham AttahIdris ElbaEmmanuel Nii Adom Quaye, Kobina Amissah-SamAma K. AbebreseFrancis WeddeyJude AkuwudikeKurt EgyiawanRichard PepplePamela Kari Kari
Género: Drama. Bélico.

Mi puntuación:  8 / 10
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Trailer subtitulado en español:

Ayer fue 20 de octubre, un día que muchos habíamos marcado en el calendario por ser el del aterrizaje de Netflix en España. Y más aún tras saber que el considerado como «videoclub online más importante del mundo» ofrece un mes gratis de prueba y sin compromiso alguno a todo aquel que quiera registrarse para ver cómo funciona y ojear su extenso catálogo de películas o, sobre todo, de series. Una oferta difícilmente rechazable (y una gran estrategia para captar clientes), aunque solo sea por ver su primer largometraje original, Beasts of no nation, que tan solo se ha exhibido en algún festival y en un puñado de salas de Estados Unidos pero que no se estrenará en ningún cine comercial más. Se trata de un filme basado en una novela homónima del nigeriano Uzodinma Iweala, que nos adentra en el horrible mundo de los niños soldado de la mano de un chico africano llamado Agu (a quien da vida el debutante Abraham Attah).

Si al sinsentido y brutalidad de cualquier guerra le sumamos la superstición tan presente en ciertos países africanos, más el odio y el ansia por vengarte de quienes han hecho daño a tu familia, más la peligrosidad de la selva, más el abuso de las drogas para olvidar el dolor, y encima todo ello es visto desde los ojos de un niño soldado, el cóctel resultante es tan demencial como aterrador. Y el director Cary Joji Fukunaga, muy de moda tras su gran labor en la inolvidable primera temporada de la serie True detective, no se corta un pelo a la hora de mostrárnoslo con toda su dureza.

Y eso que el relato comienza de forma amable enseñándonos cómo, a pesar de vivir en un país en el que acaba de estallar una guerra civil, los niños siguen siendo niños «normales» con ganas de bromear, repletos de curiosidad y con imaginación a raudales (lo de la televisión que intentan vender Agu y sus amigos hace sonreír a cualquiera). Pero claro, esto es así porque la violencia no ha llegado aún a su pueblo. En cuanto lo hace, todo cambia radicalmente y Agu se ve obligado a huir y esconderse en la selva tras ver cómo el ejército del gobierno mata sin piedad a casi toda su familia.

Solo y desamparado en la espectacular pero intimidante jungla, es hallado por un batallón de rebeldes liderado por un tipo al que todos llaman simplemente ‘Comandante’ (Idris Elba), quien decide perdonar la vida al chico para utilizarle como niño soldado. Desde ese mismo instante Agu deja de ser Agu porque, aunque al principio se muestra reticente, poco a poco va cayendo en las redes del comandante al verse tan protegido, bien alimentado e incluso alabado por él. Una manipulación que se va cociendo a fuego lento y que observamos paso a paso, hasta culminar en el inevitable momento en el que el niño se ve obligado a matar por primera vez. La narración de cómo un joven desamparado puede ser alienado completamente por un adulto sin escrúpulos es fascinante y escalofriante al mismo tiempo, e Idris Elba ofrece otra descomunal actuación dando vida a ese temible pero carismático líder que es capaz de convencer con sus vehementes discursos a niños y no tan niños para que hagan lo que él les pida sin rechistar.

A partir de ahí ya nos encontramos con un Agu convertido en soldado, una herramienta que actúa sin cuestionarse casi nada, una bestia (de ahí el título). Y también siendo adulto mucho antes de tiempo, algo que se refleja totalmente en la mirada del actor Abraham Attah, que deja de ser inocente y risueña para tornarse preocupada y dura, e incluso melancólica en ocasiones (¿hay algo más triste que un niño melancólico?). El joven intérprete ghanés es la gran sorpresa de la película y realiza un trabajo convincente, natural, potente y emotivo, sin desentonar ni un ápice frente al impresionante Idris Elba.

Así, durante más de hora y media asistimos a un espectáculo intenso pero terrible, no exento de cierto halo alucinógeno (mezcla de la droga, el sufrimiento físico y mental y la propia tensión o el estrés de la guerra) que hace que la película sea extrañamente absorbente a pesar de su crudeza. Fukunaga se encarga de dosificar bien las situaciones realmente «salvajes», para que no llegue a ser una experiencia insoportable y así conseguir impactar y enganchar a la vez al espectador.

Tan solo en su tramo final decae un poco, más o menos desde el instante en que los líderes del batallón rebelde se reúnen con el politicucho de turno (que es quien manipula sin escrúpulos al que hasta ese momento era el manipulador sin escrúpulos). No sé si por mi cansancio acumulado durante el día o porque la película ya había dado mucho de sí, lo cierto es que esa última parte se me hizo un poco más larga y menos interesante que el resto. Pero aun así es un colofón creíble y necesario, que cierra de manera más que correcta una de las películas más memorables de lo que va de año, totalmente recomendable a pesar de la trágica historia que cuenta. Lo peor es que estamos ante un hecho más que real, por desgracia, e incluso me atrevería a decir que la vida de muchos niños soldado es aún peor que la del protagonista del filme.

¿Cómo que un niño no es «nada»? ¿Acaso es inofensivo? ¿No tiene dos ojos para ver? ¿No tiene manos para estrangular y dedos con los que apretar el gatillo? Un niño es muy, muy peligroso, ¿¡entendido!?
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PD: Volviendo al tema de Netflix, ¿puede que en un futuro no muy lejano alguna película gane el Oscar sin haberse estrenado en los cines? No sé si es una idea que me gusta o que me parece lamentable, pero la realidad es que cada vez habrá más estrenos exclusivos en streaming, lo queramos o no. El encanto de una sala de cine jamás se podrá conseguir en casa, pero si los productos que nos ofrecen son de tanto nivel como este… tampoco vamos a rechazarlos, ¿no? El panorama para estos próximos años pinta más que interesante con esta nueva forma de competencia.

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