Yo, él y Raquel

MeEarlPost

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Título original:
 Me and Earl and the dying girl
Duración: 1hr 45mins
País:
 Estados Unidos
Año: 2015
Director: Alfonso Gomez-Rejon
Guión: Jesse Andrews
Reparto: Thomas MannOlivia CookeRJ CylerKatherine C. HughesConnie BrittonNick OffermanMolly ShannonJon BernthalMatt BennettMasam HoldenHugh Jackman
Género: Comedia. Drama.

Mi puntuación:  6 / 10
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Trailer subtitulado en español:

Ya está en nuestra cartelera la última ganadora del Festival de Sundance, el certamen más prestigioso del cine independiente y en el que suelen exhibirse películas muy a tener en cuenta de cara a los «premios gordos» del año. Aunque a mi las que han triunfado en sus últimas ediciones no me entusiasmaron, a excepción de la anterior vencedora (la tremenda Whiplash), y con esta me ha vuelto a pasar lo mismo: tiene cosas muy interesantes, pero no me ha enganchado de verdad en casi ningún momento.

Esta vez, la historia que encandiló al jurado de Sundance y que también ha sido bien acogida en otros festivales como el de Donosti, sin ir más lejos, está basada en una novela de Jesse Andrews que él mismo se ha encargado de adaptar al cine y que está protagonizada por un chaval llamado Greg (Thomas Mann). Es un chico peculiar que está a punto de terminar el instituto y dar el salto a la universidad, que no encaja en ninguna de las «tribus» que pueblan las aulas y que siente una gran pasión por el cine, la cual comparte con Earl (RJ Cyler), su único amigo. Bueno, su único amigo hasta que un buen día su madre le obliga a trabar amistad con Rachel (muy bien interpretada por Olivia Cooke), una compañera de clase a la que acaban de diagnosticar una leucemia.

Desde el mismo comienzo de la película queda claro que la etiqueta «indie» no podría ser más acertada. Y lo digo en el mal sentido, porque afirmar que el protagonista es un tipo «rarito» es quedarse muy corto. Pero no solo él, también lo son sus padres, algunos profesores, su colega, casi todos los chicos y chicas del instituto… todos los personajes, menos la pobre Rachel, son más extravagantes que originales (que supongo que es lo que se pretendía, crear unos personajes novedosos y fuera de lo habitual), por lo que resulta casi imposible congeniar con ninguno de ellos, al menos de primeras, y así no hay quien consiga meterse en la película. Lo peor es que podría haber sido muy sencillo identificarse con los sentimientos de Greg, porque seguro que casi todo el mundo ha pensado alguna vez, sobre todo en esa etapa que está a medio camino entre la adolescencia y la madurez, que no encaja con los demás, que no sirve para nada o que incluso no es buena persona y que no se merece el aprecio de quienes les rodean. Pero aquí, al estar todo esto expuesto de forma tan estrambótica e incluso exagerada (tanto por las cosas que el protagonista dice y piensa como por las que hace), es difícil llegar a empatizar con el chico ni siquiera cuando la historia va avanzando y demuestra ser más inteligente de lo que parece. Y es que el exceso de creatividad (o la creatividad «forzada», como me ha parecido en este caso) puede ser tan malo como la falta de ella.

Es una pena que sea así, porque la película sí que contiene alguna que otra frase ingeniosa, lanza varias reflexiones más que interesantes (sobre el concepto de la amistad, el impacto de las enfermedades terminales en las relaciones personales, etc.)  y ofrece ideas muy curiosas (como, por ejemplo, la de mostrar a las distintas «tribus» de chavales como si fueran países y Greg intentase ser una especie de Suiza que se muestra neutral y pasa casi desapercibida para los demás). Además, la parte dramática llega a alcanzar momentos muy emotivos conforme la enfermedad de Rachel va empeorando, dando gran importancia no solo al sufrimiento de quien padece el cáncer si no, sobre todo, a la impotencia de los que rodean al enfermo al no poder hacer nada por arreglar la situación. Tampoco es que en este aspecto sea un filme novedoso, e incluso su guión es algo tramposo a la hora de narrar el drama, pero sin duda esta parte es la más interesante de la historia y la única que consigue hacernos olvidar por un instante todas esas rarezas, o peculiaridades o como queráis llamarlas, que estamos viendo.

Así que son ese puñado de secuencias más emotivas y sus constantes guiños cinéfilos (Greg y Earl se dedican no solo a ver películas, si no también a grabar divertidos cortos en los que hacen sus propias versiones de clásicos como Cowboy de medianoche, Rashômon, La naranja mecánica y muchos otros, siendo esas escenas las más ocurrentes del filme para mi gusto) los que consiguen salvar a esta película del suspenso. De no haber sido tan premeditadamente indie (por decirlo de alguna manera), el resultado podría haber sido mucho mejor porque creo que buena parte del público se engancharía más fácilmente a su historia y a sus personajes. Pero, al no ser así, se queda en un producto que simplemente se deja ver y que resulta interesante… solo a ratos, sin dejar poso alguno en el espectador.

—No necesito tu estúpida lástima.
—Si no estoy aquí porque te tenga lástima, estoy aquí porque me obliga mi madre.
—¿Te das cuenta de que eso es todavía peor?

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