Del revés

InsOutPs.

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Título original:
 Inside out
Duración: 1hr 34mins
País: 
Estados Unidos
Año: 2015
Directores: Pete Docter y Ronaldo Del Carmen
Guión: Pete DocterMeg LeFauveJosh Cooley
Género: Animación. Comedia. Aventuras.

Mi puntuación: 9 / 10

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Trailer subtitulado en español:

Estamos de enhorabuena, compañer@s cinéfil@s, Pixar ha vuelto. Cinco años después de su última gran joya, la tercera entrega de Toy Story, y tras tres películas más que aceptables (Cars 2, BraveMonsters University) pero que estaban lejos del mejor nivel del estudio de animación californiano, hoy se estrena en nuestro país su último trabajo, que viene precedido por unas críticas unánimemente buenas. Y no es para menos, porque Del revés es un auténtico prodigio tanto a nivel visual como narrativo, una de esas películas que da gusto ver y que te reconcilian con el cine.

La protagonista de este nuevo clásico instantáneo de Pixar es Riley, una niña de once años cuya vida parece prácticamente perfecta: tiene unos padres a los que adora y que la quieren con locura, un bonito hogar en Minnesota, unas cuantas buenas amigas y una pasión por el hockey que puede practicar casi a diario. Todo esto dará un vuelco el día en el que la familia se muda a San Francisco, ya que a partir de entonces nada será como antes. Lo más curioso y original del filme es que su historia la veremos desde el punto de vista de cinco personajes que representan a sus cinco emociones (la Alegría, la Tristeza, el Miedo, la Ira y el Asco), ya que estos son quienes guían sus pensamientos y acciones y quienes deben decidir cómo reaccionar ante el traumático cambio de vida que supone la mudanza.

El arranque de la película es espléndido. Los entrañables personajes (las cinco emociones) se nos presentan rápidamente de forma tan ingeniosa como divertida y en seguida conocemos cómo es cada uno, cuál es su tarea y cómo funciona todo el imaginativo mecanismo que mueve el cerebro de la niña y sus acciones, reacciones y sentimientos. Seguramente en su primera media hora es cuando más nos reiremos gracias a una serie de gags magníficamente escritos y «servidos», lo cual unido al ritmo incesante de esos minutos iniciales hará que sea casi imposible que alguien se aburra o no se enganche a la historia. Además, haciéndonos cavilar sobre cómo esas cinco emociones dan sentido a nuestra vida.

A continuación el filme se adentra más en el terreno de las aventuras de la mano de Alegría y Tristeza, que acompañadas por el divertido amigo imaginario de la infancia de la niña (un curioso elefante-gato-delfín rosado llamado Bing Bong), intentarán reestablecer el orden y el equilibrio interior de Riley que se ha visto alterado tras la mudanza. Aquí la cinta sufre algún pequeño altibajo, ya que a pesar de la vistosidad y originalidad de las cosas y situaciones que vemos (magnífica la representación de los sueños como si fueran películas, con actores, directores y cámaras incluidos) no siempre resultan tan profundas como al principio. Pero el entretenimiento apenas decae en ningún momento y así vamos llegando a un magnífico tramo final, emotivo y reflexivo a partes iguales.

Quizás sea una película que puedan disfrutar más los adultos que los niños, eso sí. Los más pequeños seguramente queden asombrados por los acelarados movimientos, los llamativos colores, las numerosas bromas visuales, la gran música de Michael Giacchino o las fantasiosas aventuras que verán en pantalla, pero también es probable que no lleguen a comprender bien a qué se refieren los protagonistas cuando hablan (aunque solo sea de refilón) de cosas como la memoria central, el pensamiento abstracto, las islas de la personalidad, el subconsciente o los deja vu, por citar algunos ejemplos. A pesar de que esto está narrado de forma didáctica y divertida (en este sentido me ha recordado a aquella mítica serie infantil, Érase una vez… la vidadudo que muchos críos menores de diez años sean capaces de asimilarlo todo.

Puede que tampoco lleguen a captar completamente el sentido de algunas ocurrentes y graciosas escenas como la que nos explica por qué a veces y sin venir a cuento se nos viene a la mente una molesta melodía que escuchamos hace años (genial esa idea, uno de los gags del año), la que muestra el funcionamiento de las emociones de los padres tras tantos años de convivencia (él pensando en deportes y asintiendo mientras su mujer habla, ella recordando a aquel hombre joven y exótico con el que le habría gustado tener una aventura, para no enfadarse con su marido) o la del por qué de esos sueños tan recurrentes y universales que a veces sufrimos como aquel en que se nos caen los dientes o en el que salimos desnudos de casa (si es que todos tenemos un mal director de sueños en la cabeza que se dedica a rodar escenas sin originalidad alguna).

Incluso la «moraleja final», que nos viene a decir que todos los sentimientos son necesarios (sin la tristeza en esta vida las alegrías no tendrían valor, como bien decía Skalariak en una de sus mejores canciones), puede resultar también un tanto compleja para un niño. De hecho, en la propia película al final se nos muestra, con total acierto, que cuando comprendemos que todas las emociones pueden entremezclarse y que las cosas (y los recuerdos) no son simplemente alegres o tristes sino que están repletas de matices, es precisamente cuando dejamos de ser niños y entramos en la pubertad, cuando crecemos física pero sobre todo mentalmente y nos empezamos a dar cuenta de qué va realmente la vida y de que en ella se alternarán los buenos y malos momentos de forma inevitable. Puede parecer un mensaje un tanto melancólico aunque también es indudablemente cierto. Pero repito que, a pesar de que los más pequeños no lleguen a entender bien todo lo que ven, seguramente sí puedan captar su mensaje y además se lo pasarán en grande porque visualmente es una gozada y su alocado ritmo una delicia. No es ni mucho menos una de esas cintas animadas destinadas casi exclusivamente a un público más bien adulto.

En fin, se podría escribir muchísimo acerca de todo lo que narra la película y más aún de lo que no enseña abiertamente, de las ideas que sugiere al espectador de pasada sin llegar a ahondar en ellas (sobre la vida, el crecimiento, el paso del tiempo, el manejo de los sentimientos, etc.). Pero lo mejor es que la veáis y la disfrutéis vosotros mismos porque dudo que este año podamos ver muchas películas mejores, y no me refiero solo a cintas de animación. Me parece imposible que pueda haber alguien que no se vea identificado de un modo u otro en las situaciones y emociones por las que pasa Riley… y  eso está al alcance de muy pocos filmes. Así que solo me queda dar las gracias a la gente de Pixar por regalarnos, una vez más, joyas como esta.

¿¿Brócoli?? ¡¡Enhorabuena San Francisco, habéis terminado de arruinar las pizzas!! ¡¡¡Primero los hawaianos y ahora vosotros!!!

3 espectadores han dejado su opinión

  • Gran crónica, pero tras leer varias críticas poniendo por las nuevas esta última película de Pixar (incluido este), ¿está a un nivel superior o tan solo es una buena película? Porque parece que en esta época que nos toca vivir, que una película tenga bastante calidad ya la eleva a la categoría de «obra maestra».

    • Hola Naír, perdona que haya tardado tanto en responder pero he estado unos días totalmente desconectado. No sé si ya la habrás visto para valorar por ti misma si es tan buena como dicen (o decimos) casi todos, pero a mí sí que me parece una de las mejores películas animadas que he visto nunca. Te hace pensar, te emociona, te hace sentir melancólico pero también te divierte… no puedo pedir mucho más cuando me siento en una butaca de cine, así que con eso creo que queda dicho todo.

      Tienes razón en que últimamente se llama «obra maestra» a demasiadas películas que, sí, son buenas pero nada más que eso… aunque creo que este no es uno de esos casos.

      Saludos y gracias por tu comentario!

  • Pingback: Lo mejor de 2015 (I) – Toma Primera

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