Boyhood

BoyhPst.
.
Título original:
 Boyhood
Duración: 2hrs 45 mins
País: 
Estados Unidos
Año: 2014
Director: Richard Linklater
Guión: Richard Linklater
Reparto: Ellar ColtraneLorelei LinklaterPatricia ArquetteEthan HawkeMarco PerellaJamie HowardAndrew VillarrealBrad HawkinsJenni TooleyLibby Villari, Zoe Graham, Sam Dillon, Jessi MechlerBarbara ChisholmCharlie Sexton, Richard Andrew Jones
Género: Drama.
Web oficial en español: http://www.boyhood-lapelicula.es/

Mi puntuación:  8,5 / 10

.

Trailer subtitulado en español:

Hace doce años Richard Linklater (el autor de la fantástica trilogía de Antes del…) se embarcó en un proyecto cuanto menos curioso: rodar una película que mostrase el crecimiento y la evolución de un niño (Mason) desde los seis años hasta los dieciocho, sin un guión establecido y grabando a un chico (y al resto de intérpretes) durante unos días cada uno de esos años en lugar de utilizar diferentes actores de distintas edades para darle vida, tal como se había hecho hasta ahora en cualquier película que mostrase las diversas etapas vitales (infancia, adolescencia, madurez, vejez, etc.) de un personaje. El chico elegido para protagonizar el filme fue Ellar Coltrane, y junto a él participaron en el proyecto dos actores tan conocidos como Patricia Arquette y el «fetiche» del director, Ethan Hawke, interpretando a los padres del protagonista, además de la propia hija de Linklater, Lorelei, en el papel de la hermana de Mason. Todos, tanto los más expertos como los novatos, resultan francamente naturales y creíbles, a pesar de lo difícil que debe ser el hecho de tener que meterte en la piel de un personaje durante tan solo unas horas cada año y repetir ese proceso una docena de veces sin mermar la coherencia de tu actuación.

Acogida con gran entusiasmo en festivales como los de Berlín o Sundance, entre otros, y precedida de grandes críticas y opiniones, lo primero que llama la atención en la película es, lógicamente, el hecho de ver cómo los actores van creciendo y cambiando durante el largometraje de forma «real», no con ayuda de maquillaje, efectos especiales o cosas similares. He leído alguna opinión que dice, no sin parte de razón, que esto puede provocar una sobrevaloración de la película y que, de haberse realizado de forma tradicional (con varios actores que interpretasen a los mismos personajes en diferentes edades), seguramente no habría tenido tanto éxito ni repercusión. Puede que sea así, pero para mí esa circunstancia no deja de ser una mera anécdota y lo que tanto me ha gustado de ella es lo que cuenta y transmite, no la forma en qué fue rodada (siempre intento obviar esto a la hora de valorar una película, aunque muchas veces sea casi imposible dejarlo de lado).

Y es que lo que nos cuenta es mucho (o todo). En ella se habla de relaciones familiares, de amistad, de amor, de sexo, de drogas, de música (este tema merece una «entrada musical» aparte), de coches, de modas, de nuevas tecnologías e incluso de política y religión. Pero, sobre todo, de cómo nos afecta el paso del tiempo. También nos muestra, entre otras incontables cosas que me dejo en el tintero, los típicos piques y envidias entre hermanos de corta edad, lo traumáticas que pueden ser las mudanzas para un niño pequeño, cómo el abuso del alcohol puede destrozar poco a poco a una familia aparentemente bien avenida, las «fantasmadas» que se cuentan entre amigos por no ser menos que los demás, las inseguridades que conlleva el crecer rápidamente sin tener la más mínima idea de lo que esperas que te depare el futuro, la inevitable sensación de ser un tipo raro cuando no encuentras a nadie que te resulte lo suficientemente interesante, el vacío que sientes cuando tu primer ligue serio se va al garete, los extraños derroteros por los que nos lleva la vida y que con el paso de los años nos hacen adoptar posturas e ideas casi opuestas a las que teníamos tiempo atrás, o lo terrible que puede ser para una madre el momento en el que su hijo pequeño sigue los pasos del mayor y abandona el nido (por cierto, grandísima actuación la de Patricia Arquette, especialmente en esa escena). Expone, en definitiva, las alegrías, las penas, las ilusiones, las decepciones, las esperanzas y los temores por los que toda persona pasa en esa época en la que deja de ser un niño pero aún está lejos de ser un adulto (sobre todo, mentalmente), dejando también un hueco para reflejar cómo viven los padres de los chavales esa etapa. Por eso, podría decir sin exagerar demasiado que es el resumen más completo, sincero y realista que recuerdo haber visto en el cine acerca de lo que supone la adolescencia… y, por extensión, la vida.

Está claro que no es una película para todos los públicos, porque seguro que mucha gente no sería capaz de disfrutar viendo un drama de casi tres horas en el que «no pasa nada extraordinario» y en el que no veremos mucho más que una serie de actos y sentimientos cotidianos y naturales por los que todos hemos pasado alguna vez. Pero en esa aparente simpleza y normalidad está su grandeza, ya que a la vez que observamos lo que les pasa a los protagonistas nosotros también iremos recordando cómo fueron esos mismos momentos en nuestra vida, reconstruyendo en nuestra imaginación nuestra propia «película» con una inevitable mezcla de melancolía y añoranza. Y es que este si a este filme le sobra algo es capacidad para empatizar con el espectador, una de las mejores cosas que pueden pasarnos en el cine. Es complicado expresar con palabras todo el torrente de emociones que puede provocar durante su metraje, sobre todo si vais predispuestos a ello, así que lo único que os recomiendo si tenéis interés en verla es que vayáis al cine y la viváis vosotros mismos, olvidando todo lo que hayáis podido oír o leer sobre ella previamente y sin «miedo» a su larga duración, porque aunque no sea una película de ritmo frenético (al contrario) no se hace larga en absoluto. Salvo que ya hayáis visto el resto de películas del director y no hayáis disfrutado con ellas, claro, porque esta es sin duda la más «linklateriana» de las obras de Linklater, para lo bueno (que es muchísimo) y para lo malo (que yo apenas se lo encuentro).

 La gente suele decir que hay que «atrapar el momento», pero yo creo que es justo al revés: son los momentos de la vida los que nos atrapan a nosotros. Como si ‘siempre’ fuera ‘ahora’ mismo.

.

5 espectadores han dejado su opinión

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.